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La patronal yanqui, con la complicidad del estado y la burocracia, continúa reprimiendo a los obreros de Terrabusi. El conflicto pone en el tapete nuevamente, la necesidad de la organización independiente de nuestra clase. Los compañeros despedidos de Terrabusi-Kraft se hacen oÃr por toda la sociedad, son ejemplo de decisión al no permitir más atropellos. La empresa no acató la conciliación obligatoria dictada por el Ministerio de Trabajo que ordenó la reincorporación de 160 obreros despedidos, a los cuales trata como delincuentes por reclamar por su fuente de trabajo.
 Por su parte, el sindicato de la Alimentación, a cargo de Rodolfo Daer, exigió a los trabajadores que “bajen un cambio†en sus reclamos, desconociendo totalmente a quienes debe representar. En una respuesta cómplice con la patronal, una fiscal de Tigre ordenó militarizar la planta con miembros de la bonaerense y de GendarmerÃa, que reprimieron a los trabajadores y provocaron heridas a varios compañeros. Cuando se habló con el intendente Massa, (una audiencia con los trabajadores), este se comprometió a retirar a la policÃa; sólo retiró tres patrulleros de los veinte que llegaron al lugar. La empresa continúa con las medidas represivas hacia los obreros y con la planta militarizada gracias al accionar judicial que permite la agresión. Ante el pedido de los trabajadores para conseguir la difusión de la protesta, ninguno de los grandes canales de televisión se acercó al lugar. Lo hicieron cuando los cortes crearon caos, y no les quedaba mas remedio. El conflicto en Terrabusi comenzó cuando, ante la pandemia de Gripe A, los trabajadores pidieron a la patronal medidas de higiene. La empresa hizo oÃdos sordos al reclamo y no fue capaz ni siquiera de proveer de alcohol en gel, lo que motivó la reacción de los obreros que se declararon en huelga. El Ministerio de Trabajo dictó la Conciliación Obligatoria y Terrabusi la acató en un principio con una medida irónica: llevó a los compañeros a los quinchos para observar videos sobre higiene y la pobreza en Ãfrica. Mas adelante, despidió directamente a 160, desconociendo de ahà en más las conciliaciones obligatorias. En la ruta estuvieron no sólo los trabajadores, sino también sus madres, esposas, hijos, amigos y compañeros de diferentes fábricas. También se solidarizaron organizaciones sociales, y grupos estudiantiles, quienes organizaron diferentes cortes.
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