El fracaso del sistema capitalista, con sus acumulaciones de crisis permanentes, es la mejor herramienta para construir desigualdades sociales y falta de oportunidades. Esta empuja a su vez, a millones de jóvenes a la marginalidad social. A estos millones hay que bloquearlos de alguna manera, es ahí donde se inyecta el consumo del alcohol y las drogas. Negocio éste regenteado por instituciones del aparato represivo de la burguesía, gendarmes, policías, intendentes, fiscales, jueces etc. Y después hablamos de inseguridad. |