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EL MUNDO ACTUAL El capitalismo en su fase imperialista, continua profundizando su caracter reaccionario, depredador y asesino. Cada vez se hace mas evidente que su continuidad como sistema social nos arrastra a la barbarie, cuyas manifestaciones mas visibles son el hambre de millones de personas, la pobreza, la desocupaciòn, las guerras, la destrucciòn del medio ambiente y el racismo. El poder hegemonico de la burguesia a escala mundial, ha profundizado la brecha entre los llamados paises ricos y los paises pobres, ha agudizado llegando hasta la guerra, todas las formas de saqueo de las riquezas naturales y a avanzado la explotaciòn de millones de trabajadores en todo el mundo colocados en la situaciòn de simples proovedores de mano de obra barata. La burguesia como clase hegemonica de la sociedad muestra su verdadero rostro. En la epoca de deslumbrantes avances cientificos y tecnologicos, cuando todos los problemas de alimentaciòn, salud y educacion podrìan ser resueltos sin mayores problemas, la vida de millones de personas se encuentra en riesgo. En pos de obtener la maxìma ganancia, nada queda fuera de la acciòn del capital, todos los obstaculos que se interpongan en su marcha, sean sociales o naturales tratan de ser eliminados, asì el caracter depredador de la burguesìa se refuerza poniendo en riesgo al propio planeta. Recalentamiento global, desertificaciòn, agotamiento de los yacimientos, destrucciòn de los bosques, contaminaciòn ambiental, 60% menos de agua potable que la que existìa en 1970 cuando hoy somos 2.500 millones mas de personas que entonces, entre otras cosas, son el acta de acusaciòn ilevantable contra el capitalismo. Fenomenos como la pobreza, el analfabetismo y la desocupaciòn, que hasta hace unas decadas constituian el paisaje normal de los llamados paises del tercer mundo, hoy son comunes en los paises capitalistas desarrollados. La burguesìa, al universalizar su sistema social, no puede menos que universalizar todas sus contradicciones e injusticias. Como una ironìa de la historia, cuando mayor es su dominio, mayores y mas extendidas son las contradicciones que debe enfrentar. En su carrera en pos de la maxima ganancia, a incorporado como mano de obra barata a trabajadores de paises que hasta hace poco estaban fuera del circuito de la explotaciòn capitalista, ( Europa del este, ex URSS, China)o paises asiaticos que ocupaban un lugar secundario dentro del mismo . El desplazamiento hacia dichas zonas de capitales y empresas, repercute al interior de los paises capitalistas desarrollados extendiendo la desocupaciòn, la pobreza y la falta de crecimiento economico en los mismos. La gran burguesìa transnacionalizada resuelve su tasa de ganancìa, empujando hacia la baja a las condiciones de vida de la clase obrera y amplios sectores de otras capas sociales en todo el mundo. En Alemania la desocupacion ya supera el 12%, en Italia el crecimiento economico fue del 0% en los dos ultimos años, en Francia la economìa esta estancada con un indice de desocupaciòn del 12% y con estallidos y luchas obreras y juveniles como respuesta a dicha situaciòn, en EEUU mas del 10% de la poblaciòn vive en la pobreza y durante el huracan Katrina quedo al desnudo cùal es la verdadera situaciòn de millones de trabajadores y pobres en dicho pais. El “Estado de bienestar social” que durante decadas fue el caballito de batalla desde el cual la burguesìa confronto politica, economica y culturalmente con las fuerzas revolucionarias y socialistas, esta dando sus toques de difunto. Su lugar esta siendo ocupado por la flexibilizaciòn y precariedad laboral, la liquidaciòn de las politicas de seguridad social, la rebaja de impuestos para los ricos y empresas, las privatizaciones y la ampliaciòn de la brecha entre los mas ricos y los mas pobres dentro de cada pais. Estos fenomenos que se reproducen a escala internacional, reafirman las principales tesìs marxistas sobre la creciente concentraciòn de la riqueza en pocas manos y la extensiòn de la pobreza y la miserìa entre las masas y sobre el desarrollo desigual de los paises en el capitalismo. Estas politicas son crecientemente resistidas por los trabajadores y los sectores populares. Los estallidos populares y las luchas obreras y estudiantiles contra la reforma laboral en Francia, han representado un duro golpe a los planes de la gran burguesia, lo mismo que el rechazo a la proyectada Constituciòn de la Uniòn Europea. Lo mismo ocurre en los EEUU con el despertar de las luchas obreras y con los avances en la organizacion y luchas de los inmigrantes. Esta situaciòn empuja a las burguesìas de los paises mas desarrollados a combinar una serie de medidas contra los trabajadores al interior de cada pais, y contra la masa de trabajadores inmigrantes que se desplazan fundamentalmente desde Africa y A. Latina en busca de mejores condiciones de vida. En EEUU la poblaciòn de origen latino ya alcanza la cifra de cuarenta millones de personas, en España y otros paises de Europa crece el numero de inmigrantes. Una parte de esta masa de trabajadores, que no encuentra ocupaciòn en sus lugares de origen, resulta vital para el funcionamiento de una serie de ramas de la economìa de los paises centrales, pues son mano de obra barata, trabajando en muchos casos en condiciones de semi esclavitud en la agricultura, la construciòn y otros sectores de baja calificaciòn laboral, fenomeno que tambien se verifica en nuestro pais, fundamentalmente en la industria textil.. Los intentos por poner bajo control y regular esta situaciòn se expresan en una politica represiva, racista y discriminatoria que procura estimular el odio y la divisiòn entre los trabajadores y los pueblos. En EEUU, a pesar de que Bush a reconocido “Que los inmigrantes son vitales para el funcionamiento de la economia” las recientes modificaciones a las leyes inmigratorias, colocan a los inmigrantes ilegales en la situaciòn de delincuentes comunes y se aprobò el levantamiento de un muro a lo largo de la frontera con Mexico. España, a pesar de que gran parte de la agricultura en el sur del pais se basa en el trabajo de los inmigrantes africanos, a levantado sus propias cercas en la zona de Ceuta y Melilla en el norte de Africa. La combinacion de estos problemas, unidos a las luchas contra la guerra en Irak y Afganistan, han producido una reanimaciòn de las luchas obreras y populares en los paises capitalistas desarrollados, que sin lugar a dudas van a tener importancia estrategica en el desarrollo de las luchas en el plano internacional. Indudablemente la clase obrera aùn deben sobreponerse a decadas de influencia de la socialdemocracìa y del reformismo de la mayorìa de los partidos comunistas y otras corrientes ideologicas en los sindicatos y demas organizaciones obreras y populares, que han impedido la unidad real de los trabajadores de los paises desarrollados y los de los paises dependientes y semicoloniales, al tiempo que han facilitado que en nuestra clase se difundan las ideas del racismo, el nacionalismo, la discriminaciòn religiosa y cultural promovidas por la burguesìa imperialista, con el objetivo de profundizar la divisiòn y la competencia entre los propios trabajadores. Los revolucionarios, debemos enfrentar a estas corrientes desde las posiciones del internacionalismo proletario consecuente. Debemos llevar una lucha intransigente contra todos aquellos que desde las organizaciones obreras colaboran con la burguesìa y sus politicas imperialistas. No hay dudas de que las propìas consecuencias del desarrollo capitalista empujara a mas sectores de nuestra clase a la lucha, y que en las mismas, los obreros y los sectores populares sabran diferenciar a aquellos que luchen de la manera mas consecuente e intransigente contra el capitalismo y sus colaboradores, desenmascarando a quienes promueven la divisiòn y los enfrentamientos entre los propios trabajadores, impidiendo la unificaciòn de sus demandas y la identificaciòn del enemigo comùn. Como parte de estos procesos, se ha agudizado la lucha por el reparto del mundo entre los paises imperialistas. Los grandes grupos economicos de EEUU apoyandose en el complejo militar-industrial marchan a la cabeza de dicha dispusta y actùa como el verdadero gendarme de los pueblos. Desde las mas altas esferas del estado se promueve el terrorismo de estado como politica oficial. EEUU a sembrado carceles clandestinas en distintos paises, practican la politica de desapariciòn de personas y la eliminaciòn selectiva de militantes y dirigentes, y tienen desplegadas 800 bases militares en los cinco continentes. Al mismo tiempo restringen o directamente se eliminan las libertades publicas y los derechos democraticos de los propios estadounidenses. El facismo es la politica oficial de los actuales grupos gobernantes yankis y de los grupos mas concentrados del gran capital mundial. La lucha por la posesiòn de las fuentes de energìa, por el agua potable, los mercados y las materias primas, han agudizado la carrera armamentista que consume un presupuesto anual de mas de 800 mil millones de dolares en el mundo, cifra con la que se podrian resolver en pocos años la mayor parte de los problemas de salud, educaciòn y vivienda que afectan a miles de millones de personas. La Uniòn Europea, con Alemania a la cabeza se rearman y marchan a constituir su propio ejercito, mantienen sus acuerdos historicos con EEUU, pero en una especie de suave distanciamiento, lo contradicen y enfrentan algunas de sus politicas, Japòn en Asìa hace lo mismo, Rusia se mantiene como una potencìa con capacidad nuclear y desarrolla su propìa politica en la regiòn (acuerdos con Iran y otros paises) mientras que China y la India, los dos nuevos y vigorosos competidores en el mercado mundial hacen su propio juego(la burguesìa indù hoy es el principal inversor en Africa). Frente a esto, los EEUU aplica un doble standar de acuerdo a su politica de alianzas. Mientras permite el desarrollo de armas nucleares a la India y Pakistan, niegan el derecho a la investigaciòn y el uso de la energìa nuclear, asì como la posesiòn de dichas armas y amenazan con la guerra a paises como Iran y Corea del Norte a quienes califican como “estados terroristas”. La idea de un “nuevo orden mundial” hegemonizado por las potencias capitalistas en base a la multilateralidad, (es decir, el reparto acordado, mas o menos pacifico del mundo) se fue desvaneciendo, su lugar es ocupado por la unilateralidad yanki, lo que obliga al resto a conformar un conjunto de alianzas y bloques regionales desde los cuales libran sus dispustas, economicas, financieras, diplomaticas y militares. Si bien es cierto que por ahora no se vizualiza la emergencìa de un paìs, o bloque de paises capitalistas en condiciones de disputarle la hegemonia a los yankis, estos estan atravesando una etapa de debilidad relativa que intenta ser aprovechado por sus rivales imperialistas para arrebatarles parte de los mercados y fuentes de materìas primas, y por las burguesìas de algunos paises dependientes para ampliar sus margenes de autonomia y negociaciòn. Este debilitamiento se extiende tambien a sus aliados. Las derrotas electorales de Aznar en España y Berlusconi en Italia, seguidas por el retiro de las tropas de Irak, los pedidos de renuncìa hechas por su propio partido a Blair en Inglaterra, junto a la caida estrepitosa de la popularidad de Bush y su equipo de gobierno en todo el mundo dan cuenta de esto. La continuidad y los resultados de la guerra en Irak y Afganistan, profundizan la crisìs de la politica seguida por los yankis y sus aliados. Todas las maniobras desarrolladas allì para quebrar la heroica resistencia de estos pueblos, van fracasando una tras otra. Desde las masacres mas espantosas de la poblaciòn, las torturas y arrestos masivos, el reclutamiento de traidores internos, las elecciones fraudulentas, hasta la explotaciòn de las diferencias religiosas y etnicas no han podido debilitar la lucha, por el contrario, esta se consolida y extiende en ambos paises. Como consecuencia de esto ya son 16 los paises que han decidido retirar sus tropas de Irak, luego de acompañar a los yankis en su criminal guerra. Pero hay que decirlo francamente, ambos pueblos estan luchando en soledad, lo que aumenta enormemente la cuota de sacrificios y sangre que se ven obligados a aportar. Las imponentes movilizaciones contra la guerra que se desarrollaron en el mundo antes de que EEUU invadiera Irak se fueròn extinguiendo, y hoy los trabajadores, los partidarios de la paz y las fuerzas democraticas, asumen en gran medida el papel de espectadores de una guerra a la que sienten como lejana. Sin embargo en Medio Oriente y en el Asìa Central, se juega gran parte del destino inmediato de la humanidad. Allì estan concentradas el 70% de las reservas de gas y petroleo del planeta, lo que explica que mas alla de las contradicciones y recriminaciones mutuas, todas las potencìas imperialistas participen en mayor o menor medida en la guerra que ahora amenaza con extenderse a Iran, bombardeando decenas de objetivos militares e industriales. El aporte y ejemplo que ambos pueblos, junto a los Palestinos, brindan a la lucha antimperialista no es correspondido por una politica de solidaridad activa del resto de los trabajadores y pueblos del mundo. Evidentemente la maquinarìa de propaganda de la burguesìa, utilizando a su favor los aspectos mas reaccionarios de la ideologìa religiosa-politica de algunas de las fuerzas que forman parte de la resistencia, a logrado en gran medida neutralizar a las masas. Esta labor tambien se ve facilitada por la hegemonia de las direcciones reformistas en el movimiento obrero mundial y las politicas de colaboraciòn con “sus respectivas burguesias” a las cuales en definitiva, les dejan las manos libres para su politica de agresiòn, racismo y guerra contra los pueblos, lo que sumado a la debilidad de las fuerzas revolucionarias mundiales para promover acciones contra la guerra y a favor de la libertad y por el derecho a la autodeterminaciòn de los pueblos y naciones, hace que la cuota de sacrificio de estos pueblos sea enorme. De todas maneras y a pesar de estas debilidades, los yankis y sus aliados estan empantanados en Irak y Afganistan. Lo que ahora comienza a abrirse paso entre ellos es la idea de la retirada. Por supuesto que intentaràn hacerlo tratando de asegurar previamente sus intereses en la regiòn, y para esto no vacilaran en promover la guerra civil, los enfrentamientos religiosos y etnicos y tratando de instalar gobiernos titeres en la regiòn. La lucha por la paz en el mundo, por establecer relaciones de amistad y fraternidad entre los pueblos, es inseparable de la lucha por la derrota de la burguesìa y su sistema social, el capitalismo. El mundo actual es el resultado del capitalismo en su fase imperialista, de su desenvolvimiento economico, financiero y militar a lo largo de siglos y de las contradicciones y luchas que el mismo genera. Ningùn llamamiento a la buena voluntad, al sentido comùn, ninguna apelaciòn al humanismo, han podido ni pueden asegurar la paz, el cuidado del medio ambiente, el fin de la explotaciòn, del racismo, la discriminaciòn, las torturas y las persecusiones, sino derrotamos a la burguesìa. Como siempre, el desafìo mayor al imperialismo proviene de las luchas obreras, campesinas, de los pueblos indigenas, los intelectuales y sectores populares que se desarrollan en el mundo. Aun dentro de la diversidad ideologica bajo la cual se expresan, constituyen un serio obstaculo a los planes de la burguesia imperialista. A esto se suma la existencìa y las politicas aplicadas con diferentes contenidos y grados de profundidad, por gobiernos como Cuba, Corea del Norte, Venezuela y Viet-nam entre otros, que en las dificiles condiciones actuales sostienen el enfrentamiento al mismo. Es evidente que aun seguimos transitando una etapa defensiva, en donde se manifiestan avances en la resistencia obrera y popular en el mundo. En este marco, la labor de las organizaciones marxistas-revolucionarias que estan presentes con mayor o menor incidencia en todos los procesos de resistencia y lucha que se desarrollan en el mundo contra el capitalismo, resulta fundamental. La ola contrarevolucionaria de los 80 y 90, si bien significo un enorme retroceso politico, ideologico, economico y cultural para nuestra clase, con su saldo de desmoralizaciòn y dispersiòn, no a logrado borrar de la conciencia obrera y popular mas avanzada la necesidad del socialismo y el comunismo como futuro de la humanidad Sera el fortalecimiento de esta conciencia, superando todos los errores y limitaciones que hemos arrastrado hasta ahora, la que impulsara a todos aquellos que desde distintas posiciones luchan contra el capitalismo y su politica imperialista. Estimular esta conciencia, difundirla entre las mas amplias masas, acrecentar el odio obrero y popular contra el capitalismo y sus consecuencias, organizar estas fuerzas para luchar contra el mismo, es la labor permanente de los revolucionarios. En plena revoluciòn cientifica-tecnologica, las contradicciònes riqueza-miserìa, progreso-atraso, guerra-paz, conocimiento-analfabetismo, salud-enfermedad, se muestran en todo su esplendor. La base de estas contradicciones reside en el nucleo sobre el cùal se basa el capitalismo, el caracter social de la produciòn y la apropiaciòn por manos privadas de los frutos del trabajo humano. Sin resolver esta contradicciòn, no hay soluciòn para las restantes. El grupo de de los siete paìses mas desarrollados con 700 millones de habitantes concentra un PBI de mas de 20 millones de millones de dolares, el 86% del PBI mundial y el 82 % del comercio mundial, sin embargo en cada uno de estos paìses los indices de desocupaciòn rondan el 10% y se extiende la pobreza. Solo en EEUU, 45 millones de personas carecen de seguro medico. Frente a esto, 182 paìses que cuentan con el 80% de la poblaciòn mundial, cerca de 6.000 millones, suman apenas un PBI de 10 millones de millones. La riqueza de las tres personas mas ricas del mundo es superior al PBI de los 48 paìses menos desarrollados con 600 millones de habitantes. Segùn las cifras del propio FMI existen en el mundo mas de 2.000 millones de pobres, 900 millones de indigentes y la mitad de la poblaciòn infantil del mundo menor de 5 años es pobre. Solo en Africa existen mas de 23 millones de enfermos de Sida. Mientras tanto los sectores mas pudientes gastan anualmente 12 mil millones de dolares en perfumes y 17 mil millones en alimentos para animales domesticos. Estas pocas cifras, muestran la irracionalidad y el despilfarro que se produce en el capitalismo mundializado regido por las multinacionales y el capital financiero. Frente a esto ¿cùal es el camino? Demoler el edificio capitalista o reformarlo. En torno a esta cuestiòn se desenvuelve gran parte de la lucha economica, ideologica, politica y cultural de la etapa. EL CONTENIDO POLITICO DE LAS LUCHAS
Esta claro que frente a esta situaciòn la burguesìa no puede mas que asumir una posiciòn conservadora y reaccionaria. La concentraciòn y centralizaciòn economica creada por ellos, tiene su contrapartida en la crisìs ideologica, politica y cultural que presentan. Para defender sus intereses no pueden dejar de envenenar toda la atmosfera social promoviendo el racismo, la discriminaciòn religiosa, cultural y economica, la divisiòn entre las naciones y pueblos y la guerra. En este plano, nada pueden ofrecer para entusiarmar o contener a millones de trabajadores y pobres del mundo, a sectores intelectuales y de la pequeña burguesìa. Esta crisis es monumental y no tiene soluciòn por parte de ellos. Solo pueden ofrecer un agravamiento de todos los problemas si el capitalismo no es barrido como sistema social. La burguesìa no puede existir sino es a condiciòn de revolucionarizar permanentemente las fuerzas productivas. No puede negar su sistema social sin negarse a si misma. No puede hacer desaparecer al capital financiero ni a las multinacionales y la competencìa entre los capitalistas, ni a las crisìs ciclicas que arrastran a la ruina, el hambre y la desocupaciòn a millones de personas. Pero este sistema social no caera por si solo, necesitaremos de una lucha larga para ponerle fin al mismo. Ante esta situaciòn, un conjunto hetereogeneo de capas sociales, organizaciones y fuerzas politicas, plantean la necesidad de llevar adelante una politica de reformas economicas y sociales que alivien la situaciòn de miles de millones de personas. Exigen un cambio del “modelo neoliberal”, una mas justa distribuciòn de la riqueza, desplegar una politica de inclusiòn social, ponerle ciertos limites a la circulaciòn del capital financiero y a la voracidad de las multinacionales. Aspiran al control del aparato estatal para desde allì defender sus intereses. Forman parte de estas fuerzas, capas de las burguesìas desplazadas por el gran capital, amplìos sectores de la pequeña burguesìa y la dirigencìa obrera y popular ganada por la ideologìa de la colaboraciòn y conciliaciòn entre las clases sociales. Estas fuerzas no cuestionan al sistema capitalista, sino a lo que denominan “el capitalismo salvaje”. En realidad esta planteada una disputa entre estos sectores y la burguesìa monopolista mundial para establecer en que proporciòn se reparten el plusvalor generado por la clase obrera, si el mismo es monopolizado por el capital financiero y las multinacionales, o una cuota importante del mismo es compartida con estos sectores. Disfrazan sus intereses tras una variedad de ideologìas como la Tercera vìa, el nacionalismo popular, el progresismo, el autonomismo e incluso engendros de socialismo siempre y cuando excluyan la lucha de clases y la revoluciòn. Frente al actùal estado de debilitamiento y dispersiòn de las fuerzas revolucionarias, hoy capitalizan lo fundamental de las luchas obreras y populares para sus politicas, pero en si no constituyen ninguna alternativa de cambios profundos. Solo el socialismo puede iniciar el proceso tendiente a superar todos los males del capitalismo. Solo un nuevo regimen social puede terminar con la explotaciòn del hombre por el hombre y poner al servicio de la humanidad todos los portentosos avances de la ciencia y la tecnica, impulsando la solidaridad entre los pueblos y relaciones de amistad y fraternidad entre los mismos. Conquistar esta nueva sociedad es la tarea de los trabajadores, los campesinos pobres, los pueblos indigenas, la juventud y los intelectuales que forman parte de sus luchas. De todos estos sectores, son los trabajadores quienes por su situaciòn objetiva en el proceso productivo, estan en mejores condiciones de encabezar esta lucha y llevarla a termino derrotando a la burguesìa, organizando en torno suyo a todos los explotados y marginados por el capital. Los revolucionarios debemos aportar a esta tarea, a partir de una estricta delimitaciòn ideologica con estas fuerzas reformistas y denunciando a quienes arrastran a la conciliaciòn y a la colaboraciòn a nuestra clase. Sin renunciar a la lucha por reformas que alivien transitoriamente la situaciòn de nuestra clase, debemos explicar incansablemente cuales son las causas que nos condenan a vender nuestra fuerza de trabajo, a la desocupaciòn y al hambre. La contradicciòn fundamental de nuestra epoca es entre la burguesìa y el proletariado, entre el imperialismo, forma actual del capitalismo, y el socialismo, expresiòn de los intereses del proletariado y las masas trabajadoras y explotadas del mundo. En definitiva, y a pesar de los retrocesos, estamos en la època del transito historico del capitalismo al socialismo, en la epoca del imperialismo y la revoluciòn proletaria.
AMERICA LATINA En nuestro Continente estas luchas adquieren contornos políticos e ideologicos cada vez mas definidos. Nuestros pueblos van saliendo de la larga etapa defensiva impuesta por la ofensiva contrarevolucionaria del imperialismo y las burguesías aliadas, con su enorme saldo de crímenes y dispersión de las fuerzas obreras, populares y revolucionarías. A partir de las luchas y su propia experiencia, amplías masas se organizan en torno a sus demandas y reivindicaciones y se van delimitando de manera creciente los campos entre las clases, programas y vías para la resolución de los mismos. Este logicamente no es un proceso acabado y como tal presenta momentos de avance y estancamiento, de altos y bajos, que están directamente relacionados con la propia experiencia de las masas, las fuerzas sociales y políticas que ejercen la dirección de las mismas y el papel de las organizaciones revolucionarias en dicho proceso, de donde resulta fundamental seguir el movimiento real de las masas y hacia donde se orientan. Lo concreto es que hoy en América Latina, como resultado de las luchas populares se a comenzado a debilitar la hegemonía de la burguesía pro-imperialista y sus gobiernos. Sin embargo, no debemos sobreestimar lo alcanzado y caer en la trampa creada por los ideólogos del sistema, quienes pretenden hacer creer que hoy en América Latina gobierna la izquierda. Las luchas han obligado a recambios en los elencos gobernantes, pero la estructura económica continua siendo la misma. El llamado “progresismo latinoamericano” se parece demasiado a lo viejo y conocido. El mal menor, no se diferencia demasiado del mal mayor. Una caracterización aproximada de esta situación nos muestra el siguiente cuadro político. 1ªPaíses con gobiernos de la burguesía que cogobiernan con las multinacionales y el capital financiero (México, Colombia y otros). Son gobiernos profundamente reaccionarios, que como en el caso de Colombia deben enfrentar a un amplio y consolidado movimiento revolucionario, o en México, en donde deben recurrir a fraudes escandalosos para sostenerse en el gobierno. Su subordinación y asociación con el imperialismo es tal, que son el vehículo del mismo para canalizar sus políticas de agresión militar y económica contra los pueblos. 2ª Países con gobiernos de la burguesía, que expresan módicos grados de disputa, mientras sostienen los acuerdos centrales con el imperialismo y las multinacionales y cuentan, en distinta medida, con el apoyo de sectores de los trabajadores y el campo popular.( Argentina, Brasil, Uruguay, Chile). Están encabezados por fuerzas, que como resultado de las luchas populares, han llegado al gobierno para renovar los elencos gobernantes, y con el objetivo de asegurar la gobernabilidad del sistema capitalista y reestablecer la confianza de las masas en las instituciones burguesas. 3ª Países con gobiernos de composición heterogénea y con un contenido antimperialista como el de Venezuela, en donde Chavez reivindica como alternativa al capitalismo, el socialismo del siglo XXI sin precisar por ahora en que consistiría el mismo, y Bolivia, en donde se han realizado nacionalizaciones parciales. Estos procesos pueden reforzar el poder de sectores de la burguesía, si es que se consolidan proyectos como el del “capitalismo andino”u otros, o servir de base para transformaciones sociales mas profundas, si la clase obrera, los pueblos indígenas y los campesinos pobres, junto a las organizaciones revolucionarias aseguran su independencia política y programática. Estos no son gobiernos que estén encabezando un proceso de transición al socialismo. Son Gobiernos, que con las diferencias de cada caso, van adoptando algunas medidas antiimperialista, sin vincularlas decididamente con las transformaciones anticapitalistas. 4ª Países ocupados militarmente como Haití, o en situación de simples colonias como Puerto Rico. 5ª Gobiernos socialistas como Cuba. Este cuadro esquemático, que no toma en cuenta todas las características, delimitaciones, historia y composición de cada proceso, es el resultado directo de las luchas. Su evolución, dependerá de numerosas circunstancias. Entre ellos el decisivo, es el fortalecimiento y papel que juegen las organizaciones revolucionarias y socialistas para orientarse en esta situación, ayudando a las masas obreras, campesinas, indígenas y demás sectores populares, a delimitar claramente sus intereses y a fortalecer su independencia y accionar político, diferenciando lo que pueden ser discursos antimperialistas de determinadas capas de la burguesía, de la política antimperialista y anticapitalista que conduce al socialismo. La crisis de gobernabilidad, que nosotros señalabamos desde antes del 2.000, como consecuencia de la aplicación de las políticas diseñadas por EEUU y acordadas por la burguesía latinoamericana mas concentrada, resumidas en el “Consenso de Washington” basadas en las privatizaciones, la liquidación de las conquistas obreras, el endeudamiento y pago de la deuda externa, la liberación de los mercados, la libre circulación de los capitales, los Tratados de libre Comercio y el ALCA, no podìan tener otras consecuencias que un agravamiento de las condiciones de vida de millones de personas. De hecho este Consenso respondia a la nueva realidad del capitalismo mundializado, y a las necesidades de las multinacionales y el capital financiero de acaparar mas mercados, mientras desplazaba o reforzaba el papel subordinado de las burguesas latinoamericanas, dejando afuera del mismo a las fracciones mas debiles y a la pequeña burguesía, al tiempo que agravaba a limites insoportables la situación de millones de trabajadores. En el plano político, luego de la derrota de las fuerzas revolucionarìas, este Consenso se expresa en las llamadas “democracias con seguridad”, en la reformulación del papel del Estado en la economia, la educación, la salud etc. en donde la gran burguesìa nativa juega el papel de gerenciador de los intereses antes descriptos. Los ideólogos de la burguesía y el reformismo, pretenden reducir esta realidad del capitalismo actual, a una especie de modelo, el llamado modelo neoliberal, frente al cual existirían otros modelos de capitalismo. Como de hecho el llamado modelo neoliberal, ensancho la base de las contradiciones sociales y economicas y empuja a un amplìo arco de fuerzas a confrontar con el mismo, sectores de la propia burguesía plantean que el problema es: Reformar el modelo neoliberal para retornar a una especie de capitalismo “humano” o nacional que satisfaga a mas sectores, cuando en realidad, se trata de abrir paso a una revolución antimperialista y anticapitalista que brinde soluciones a las grandes masas obreras y populares de America latina. En torno a esta cuestión, con ritmos, relaciones de fuerzas y caracteristicas diferentes, se viene desarrollando la lucha en cada paìs. De todas maneras es necesario reconocer que a pesar de las luchas, la estructura economica y las consecuencias sociales de dichas políticas aun no han podido ser revertidas. America Latina continua siendo el Continente en donde la brecha entre los mas ricos y los mas pobres es mas aguda, se sigue pagando la deuda externa, las multinacionales son la fuerza determinante en la economica y los yankis continuan disponiendo de una red de bases militares que son una verdadera amenaza para nuestros pueblos, se continua arruinando el medio ambiente, arrasando con los bosques y contaminando los ríos. Aquí en una década, se paso de 90 millones de pobres a mas de 120 millones, las mejores tierras continúan siendo acaparadas por un puñado de familias y multinacionales, y se continua arrebatando la tierra de los pueblos originarios. Aquì millones de personas son arrinconadas en la desocupación y la marginalidad en las grandes ciudades, en donde el analfabetismo, la falta de salud, viviendas y educación arruina y destruye a millones de personas de todas las edades. De esta forma nuestros pueblos pierden millones de posibles talentos, deportistas, trabajadores de distintas especialidades, potenciales cientificos y artistas que en otras condiciones sociales seguramente se desarrollarían. El porque de estos resultados de las luchas, se explica por la capacidad que cada clase y sector social tiene para defender sus propios intereses, por como a sabido organizar sus fuerzas para la lucha, y por la capacidad de cada clase en hacer pasar su interes, como el interes general de la sociedad. En este marco, es innegable que los trabajadores, los campesinos pobres y los pueblos indígenas, siendo los que mas han luchado, avanzan, pero aun no han logrado delimitar claramente sus propios intereses políticos y económicos y organizar sus fuerzas de manera independiente para este combate. Las masas golpean, se rebelan, derriban gobiernos, pero llegado a cierto punto, sus fuerzas se estancan y son desviadas, o bien retroceden sin poder quebrar el poder de la burguesía y el imperialismo. En estas condiciones, los frutos de las luchas no logran pasar a sus propias manos. Es evidente que las consecuencias de la contrarevolucion aun se dejan sentir en el plano político, ideológico, militar y cultural. El exterminio físico de decenas de miles de revolucionarios en todo el continente, la dispersión y desorganización de las organizaciones revolucionarias en la mayoría de los países y la crisis ideológica en torno a las ideas sobre el socialismo, pesa sobre nuestra clase y los sectores populares dificultando su organización y delimitación política. De todas maneras el resultado de las luchas populares a impulsado en varios países a una renovación de los elencos gobernantes. Los grupos abiertamente neoliberales, desgastados por las luchas, con sus partidos desprestigiados y sin capacidad de contención, con las fuerzas armadas odiadas por el pueblo y sin posibilidades de hacer olvidar sus crímenes, ya no eran aptos para seguir gobernando. Este lugar, ahora es ocupado por un conjunto heterogeneo de fuerzas políticas y sociales, que se presentan a si mismas como el progresismo latinoamericano, la izquierda, el centro-izquierda, el nacionalismo popular y otras variantes. Algunas de ellas han sido construidas durante décadas como el Frente Amplío Uruguayo o el PT en Brasil, otras mas recientes como el MAS en Bolivia y la Concertación Chilena, o como en el caso de nuestro País, con Kirchner llegando de apuro y transformandose de un gobernador neoliberal en su provincia, en un presidente progresista que nos recuerda permanentemente su nebuloso pasado en la izquierda peronista. En todas estas fuerzas, en mayor o menor medida, conviven socialdemocratas, socialcristianos, ex guerrilleros de los 70, nacionalistas, socialistas, liberales, algunos comunistas y troskistas. Sin embargo, semejante mezcla de ideologìas y orígenes no debe arrastrarnos a la confusión. Mas allá de las manipulaciones mediaticas y discursivas( terreno en el cúal son verdaderos maestros), de las invocaciones a la memoria y a un pasado de luchas por parte de algunos, estas fuerzas no representan la emergencìa de un nuevo sistema de poder. En el mejor de los casos representan el intento de las burguesías latinoamericanas de rediscutir los terminos de la dependencìa logrando un mayor grado de autonomia, de recuperar cierta capacidad de arbitrar entre las distintas fracciones de la misma para establecer en que proporción se distribuyen el mercado y el plusvalor generado por los trabajadores, que hasta ahora es monopolizado por las multinacionales y el capital financiero, así como lograr un mayor grado de autonomía para la diversificación de sus negocios e inversiones. En este contexto deben ser comprendidos los módicos enfrentamientos en torno al MERCOSUR o el ALCA. Estas fuerzas representan lo que ellos llaman los cambios posibles, es decir mínimos y expresan un intento de adaptación a la realidad de las luchas y al riesgo de la perdida de control sobre las masas, aprovechando un momento de debilidad relativa del imperialismo yanki (sideral deuda publica y privada, deficit comercial, recesión económica, empantanamiento en Irak y Afganistan, enorme desprestigio ideologico) quien por el momento, salvo en el caso de Venezuela y las recientes nacionalizaciones en Bolivia, a decidido adoptar una táctica flexible frente a las mismas, de manera de no acorralar demasiado a sus amigos progresistas. Es necesario comprender que las consecuencìas de las modificaciones ocurridos en el capitalismo mundial desde los años 70, se materializaron en América Latina en la década de los 80-90, en donde prácticamente culmino el proceso de privatizaciones y reformas políticas e institucionales, adaptando la estructura económica y social del Continente a las necesidades del nuevo modelo de acumulación capitalista. Todos sabemos que esa adaptación, se hizo a sangre y fuego en la mayoría de los países. Hoy ese modelo de acumulación continua vigente en toda su plenitud, dando lugar al fenomeno de masas desocupadas y millones de trabajadores pobres, en un marco de crecimiento económico en donde se amplío la brecha entre los ricos y los pobres . Tener trabajo no garantiza salir de la pobreza ni acceder a mejores condiciones de vida. Tampoco el crecimiento económico significa que el mismo se derrame en la sociedad. Las burguesías latinoamericanas para ganarse un lugar en el capitalismo transnacionalizado, necesitan una combinación de mano de obra barata, trabajo en negro y flexibilizado, eximiciones impositivas, subsidos y promociones para ellos y las multinacionales. Un sistema económico- social, no es un simple acto de voluntad. Es el resultado de un largo proceso de desarrollo económico, social, cientifico, político y cultural. No se lo puede instalar si previamente no se han creado las condiciones para ello, y su forma de acumulación, responde a las necesidades de la clase que lo hegemoniza. Muchos de los reformistas que durante estos años participaron de las luchas contra el neoliberalismo, suponen que al mismo se lo puede cambiar, como quien se cambia una camisa, para regresar a un capitalismo mas humano, mas racional y distributivo. El capitalismo seguirá su camino, concentrando las riquezas, los conocimientos y la tecnologìa, cada vez en menos manos y esparciendo la pobreza y la miseria entre millones. No hay marcha atrás, la llamada época dorada del capitalismo(1950-1975) no regresa, con sus posibilidades de industrialización para sustituir importaciones en los países dependientes, o planes de modernización agraria y la ampliación de los mercados internos. Solo quedan dos caminos, o se administra la actual estructura económica-social, basada en el predominio de los monopolios y el capital financiero, o se la hace saltar por los aires. En las condiciones del capitalismo mundializado las burguesías dependientes no tienen mas que márgenes mínimos para las reformas. Pueden reforzar las políticas asistenciales para tratar de contener a las masas, recuperar cierta capacidad para arbitrar entre las distintas fracciones de la burguesía, volver a hacerse cargo de aquellas empresas privatizadas que hoy no le interesen a los sectores mas concentrados, o proteger las áreas que conservaron en sus manos o en las del Estado, y renegociar con escaso éxito las condiciones de la asociación-dependencia. No mucho mas. El ejemplo de la Bachelet, la “heredera del partido de Salvador Allende”, conservando la estructura económica social heredada del Pinochetismo, el del PT, nacido como partido de izquierda y antimperialista, hoy envuelto en la corrupción y con Lula transformado en un amigo confiable de la burguesìa brasilera y las multinacionales, el de Tabare Vazquez, junto a ex revolucionarios, asumiendo las políticas de la derecha uruguaya, el de Kirchner pagando la deuda externa al tiempo que critica al FMI y todos ellos al servicio de la política yanki, enviando y sosteniendo las tropas de ocupación en Haití, habla mucho mas que de un quiebre ideológico en muchos de los componentes de estas fuerzas. Habla de los limites reales del reformismo, habla de como estas fuerzas terminan siendo administradoras, defensoras y justificadoras de los actuales intereses. Habla tambíen de la necesidad de profundizar el proceso, que ya esta en marcha, de delimitación política y organizativa al interior de estas fuerza. De la necesidad de afirmarnos en los intereses concretos de trabajo, tierra, viviendas, salud, educación y salarios dignos de millones de latinoamericanos. Que estas fuerzas se presenten, o sean propagandizadas por los medios como el centro-izquierda, el progresismo o directamente como la izquierda latinoamericana debe asumirse como un recurso de la lucha ideológica destinado a crear ilusiones, confusión, parálisis y desmoralización en la clase obrera y los sectores populares, o bien, como una demostración concreta de como la ola contrarevolucionaria ha arrastrado hacia la derecha a militantes y fuerzas políticas que décadas atrás levantaban otras banderas. De todas maneras debemos seguir el movimiento real de las masas obreras, campesinas, indígenas y juveniles en cada uno de los países de latinoamerica. Estas con sus luchas han logrado que los Menem, Sanchez de Lozada, Batlle y otros ya no puedan seguir gobernando. Han elevado a la superestructura política, a fuerzas que antes cuestionaban el modelo neoliberal y que ahora en el gobierno pactan con el mismo. Esto produce choques y separaciones al interior de las mismas. El campo de la lucha ideologica se amplia y profundiza, colocando en el orden del dìa el problema de las soluciones a los gravisimos problemas que padecemos, volviendo a reinstalar la alternativa socialista. Este proceso, analizado desde el punto de vista de las masas y su conciencia, es un paso adelante. Por eso debemos aprender a descubrir en medio de todos los zig-zag la tendencia de este movimiento y sus lìneas de desarrollo, ver las relaciones de fuerza no como algo estatico y definitivo, sino como un proceso en donde las podemos modificar a partir de nuestra acción conciente y organizada y con la condición de establecer una correcta política para las masas. Comprender que estos gobiernos son un resultado de las luchas, y que en las condiciones en que estas se desarrollan, de alguna manera este resultado era inevitable por la debilidad, dispersión y no poca confusión en que aun nos encontramos las fuerzas revolucionarìas, a lo que se agrega, la insuficiente delimitación de vastos sectores de nuestra clase, respecto a las ilusiones reformistas que siembran quienes promueven la colaboración entre las clases. Esta es una fase que el movimiento necesariamente debe atravesar. Pero las luchas continuan y en este proceso nuestra clase y las fuerzas populares harán su propia experiencia.
Este proceso de separación de las ilusiones reformistas ya esta en curso, muchas veces sus expresiones pueden ser confusas, pero se verifica en la mayoria de los países. Las ocupaciones de tierras, las protestas contra la posible firma del Tratado de Libre Comercio con EEUU, las protestas contra la visita de Bush en el Uruguay, otro tanto ocurre al interior del PT y su gobierno en Brasil, en Ecuador las masas terminaron rapidamente con el progresista Lucio Gutierrez. A esto le debemos sumar la gran cantidad de personas que en distintos países no votan porque descreen de los mecanismos electorales de la democracia burguesa, o porque no confian en los candidatos que se promueven. En todo el Continente nuestros pueblos siguen luchando por sus reivindicaciones politicas, culturales o economicas, y se ven obligados a plantearse los problemas politicos y la via de su resoluciòn. Esto vuelve a instalar al socialismo como un problema actual para nuestros pueblos, y no como una utopìa o como un problema a resolver en un futuro lejano, como afirman los reformistas o promotores de la conciliaciòn de clases, que se esfuerzan por mantener amarrada a la burguesìa a los trabajadores, campesinos pobres y pueblos indigenas. Las contradicciones de nuestra sociedad se han agudizado y extendido y esto constituye la base material de su movimiento. El movimiento de la sociedad, que incluye los saltos de calidad, la diferenciaciòn y lucha entre las clases, podra ser desviado, podra retroceder o avanzar, ser mas lento o acelerarse, como resultado de dichas luchas, pero jamas puede ser detenido. Aprender a descubrir en las luchas la dialectica del movimiento de la sociedad dividida en clases, es decisivo para el desarrollo de la teorìa revolucionaria, y la elaboraciòn de la estrategia y la tactica correcta. El socialismo en nuestro Continente no sera copia, sera una creaciòn heroica de nuestros pueblos y por lo tanto tendra que dar cuenta de su composiciòn social, cultural y etnica heterogenea. Sera la obra de los trabajadores, los campesinos pobres, los pueblos indigenas, la juventud y buena parte de las multitudes marginadas de las grandes ciudades. El material humano de la revoluciòn a sido preparado y provisto por el propio capitalismo, la necesidad de la misma tambien. Ahora se trata de transformar en conciencia militante esa necesidad, sabiendo que los procesos no seran puros, ni en linea recta. En los paises en donde el desarrollo capitalista es mayor y la clase obrera ocupada y desocupada es la mas numerosa, el peso de la lucha seguramente recaera sobre la misma y por lo tanto los procesos tendrán contornos mas nitidos y definidos. En otros, en donde la población indígena es la mayoritarìa (Bolivia, Perú, Ecuador, Guatemala y México), la alianza de estos con los trabajadores de la ciudad y el campo resultara decisiva y compleja a la vez. En algunos países, la dirección principal del proceso avanzara desde las ciudades industriales hacia el campo, en otros el movimiento será inverso, desde el campo, las montañas y las selvas hacia las ciudades, con momentos en que se dará una combinación de dichos movimientos. Pero en todos ellos se necesitara de vanguardias revolucionarias firmes y decididas, capaces de promover entre las mas amplias masas la conciencia antimperialista y anticapitalista, argumentando con ejemplos extraídos de la propia vida la necesidad del socialismo. Vanguardias capaces de coordinar una estrategia y táctica continental de la revolución. Si de verdad algo aprendemos de la experiencia histórica, esta nos indica que el enfrentamiento con las fuerzas militares del imperio y las burguesías locales resulta inevitable en todo proceso revolucionario, prepararnos para esto, alertar y educar desde ahora a nuestro pueblo sobre esta perspectiva, coordinar nuestras fuerzas junto a la de otros revolucionarios y pueblos, es parte esencial de nuestras tareas. En este sentido el papel de Cuba socialista es fundamental. No solo por su ejemplo de heroísmo y resistencia y la solidaridad material que brinda a los distintos procesos en curso. Cuba es fundamental porque demuestra que el socialismo es una cuestión de actualidad para nuestro Continente, como realidad y posibilidad. La justa política que despliega para romper con el bloqueo y el aislamiento a la que la somete el imperialismo y las burguesías aliadas, si son acompañados por el estimulo y apoyo al desarrollo de las fuerzas y movimientos revolucionarios del Continente, darán un impulso extraordinario a las luchas de nuestros pueblos. Somos solidarios con el pueblo de Cuba y su gobierno, exigimos la inmediata libertad de los cinco compañeros Cubanos detenidos en EEUU, exigimos el fin del bloqueo y el inmediato cierre de la base de Guantanamo y la devolución del territorio a Cuba. Somos solidarios y apoyamos la lucha de las FARC en Colombia. En una palabra, somos solidarios y apoyamos a todos aquellos que luchan por la revolución y el socialismo en nuestro Continente.
SOBRE LA SITUACION EN NUESTRO PAIS El cuadro descrito anteriormente, también se manifiesta en nuestro país con sus propias características. Aquí las luchas populares, que tuvieron su punto de viraje el 19 y 20 de diciembre del 2001, significaron un salto en el proceso de acumulación política y organizativo de los trabajadores y los sectores populares y pusieron en crisis buena parte de los fundamentos políticos e ideológicos en los cuales la burguesía había llevado adelante sus intereses hasta ese momento. Como era lógico esta crisis se extendio a las propias instituciones del sistema, abarcando a los partidos políticos, el Parlamento, la justicia y otros sectores que fueron los instrumentos a traves de los cuales estas políticas se materializaron. Un amplísimo arco opositor, como pocas veces se vio en la historia del país, se levanto contra las consecuencias de dichas políticas. Sectores de trabajadores ocupados y desocupados, estudiantes, asambleas populares, fabricas tomadas y puestas en funcionamiento por los propios trabajadores, chacareros, ahorristas, deudores, pequeños y medianos empresarios y muchos mas, fueron empujados a las calles y a la lucha. Mucho se ha escrito tratando de caracterizar ese momento. Algunos lo caracterizaron como la apertura de una situación revolucionaria, otros hablaban del desmoronamiento de la burguesía. Nosotros afirmábamos que se trataba de un estallido popular, una rebelión que se podía transformar o elevar hacía una situación revolucionaría, es decir, que pusiese en el centro de las luchas el problema del poder y en manos de quien quedaba el mismo, siempre y cuando se superaran rapidamente las limitaciones políticas que tenía el movimiento en su conjunto, una de cuyas manifestaciones mas visibles, estaba sintetizada en la propia consigna que enarbolaba el mismo, el “Que se vayan todos”. Hay que reconocer que durante el período mas agudo de la crisis, 2001-2003, el problema del poder y en manos de que clase quedaba el mismo, no ocupo el centro de las luchas. En este sentido, no debemos confundir crisis de gobernabilidad por parte de la burguesía, con crisis de poder de esta como clase. No es que en ese momento el problema del poder no fuese planteado, pero el escaso desarrollo de las fuerzas revolucionarias, y la inmadurez del propio proceso de acumulación en la conciencia política de los trabajadores y los sectores populares, hizo que el formidable movimiento puesto en marcha tropezara con sus propias limitaciones y carencias, sin poder dotarse durante todos estos años de objetivos y una dirección consecuentemente revolucionaria para llevarlos a la practica. Estas carencias y limitaciones, constituyeron un campo fértil sobre el cual la burguesía desplegó y despliega sus maniobras y políticas de consenso y represión con el objetivo de reestablecer el orden y la gobernabilidad del sistema. Duhalde “el piloto de tormentas” desde el 2001 hasta el 2003, y desde allí en adelante, Kirchner, “el hombre providencial” son los encargados de esta tarea. No nos detendremos en una caracterización pormenorizada de la política seguida por este. Eso lo hemos hecho y será necesario continuar haciéndolo como parte de nuestra lucha cotideana, pero de todas maneras estamos obligados a extraer algunas conclusiones de este proceso, que el debate de nuestro Congreso tendrán que confirmar, enriquecer o modificar. Estas conclusiones son de fundamental importancia para determinar la política de la organización y nuestras tareas en la actualidad.
A nuestro juicio algunas de esas conclusiones provisorías son las siguientes: 1. El formidable movimiento de protesta y lucha puesto en acción por la crisis económica incluyo, como dijimos, a un amplío arco de capas sociales con intereses políticos contradictorios. En esta disputa la clase obrera entro debilitada. Aquí no se trata de tener en cuenta solamente los cambios ocurridos en la estructura de la clase (ocupados, desocupados, contratados etc), es decir, la situación objetiva-material, sino esencialmente la subjetividad de la misma. La falta de un largo proceso de preparación revolucionaria de la misma, impidió que esta contase con un programa propio que la delimitase claramente del resto de las otras capas y clases sociales y le permitiese dirigir a una parte del movimiento orientándolo en la lucha por el poder y el socialismo, en base a una correcta política de alianzas, con los campesinos pobres, los pueblos originarios, la juventud, los intelectuales identificados con las luchas y sectores de la pequeña burguesía afectados por la crisis. 2. En la situación abierta en el 2001 quedaban planteados dos caminos: O la burguesía lograba mantener bajo control a las masas recomponiendo su autoridad política y las reencauzaban en la vía institucional de la democracia burguesa, o estas avanzaban por el camino de la revolución y el socialismo afirmando su independencia de clase. Este último camino se vio permanentemente obstaculizado no solo, como era de esperar, por la propia burguesía, la pequeña burguesía y la burocracia sindical, sino también por el papel de la izquierda reformista y oportunista, quienes desde un primer momento reclamaron “elecciones ya” o “reforma Constitucional” colaborando por izquierda con la burguesía para mantener a las masas y a los trabajadores en los marcos institucionales del sistema. Quedo demostrado que estas fuerzas, actuaron y actúan en el mejor de los casos, como fuerzas de oposición en los marcos de la democracia burguesa y no como fuerzas revolucionarias dotadas de una política que oriente a nuestra clase a barrer con el capitalismo y el imperialismo. 3. Una vez mas quedo demostrado que economicismo y reformismo son los dos caras de una misma moneda. Las direcciones de la izquierda tradicional, centraron la lucha en lo económico, mientras impulsaban el reformismo en sus diversas variantes en el plano político. Esto debilito las posibilidades de nuestra clase y del amplio movimiento popular facilitando, en una coyuntura económica favorable, las políticas de neutralización o cooptación de la burguesía a una parte del mismo. La lucha sindical o de los movimientos sociales por mejoras económicas, por justa y necesaria que sea, no siempre significa que sea una lucha revolucionaría, esta bien puede desenvolverse sin cuestionar las bases del sistema capitalista. La propia burguesía, en determinadas circunstancias, esta dispuesta ha tolerar la lucha económica de los trabajadores por mejorar transitoriamente sus condiciones de vida y de venta de su fuerza de trabajo. Lo que no acepta es la lucha política de los trabajadores y los sectores populares por transformar la sociedad. Aprender a unir la lucha económica con la lucha política y teórica es la clave de toda política revolucionaria. La clase obrera solo se constituye en sujeto revolucionario, si es capaz de elevarse a la lucha política, es decir, si es capaz de enfrentar como clase, a la burguesía y no solo a tal o cual patrón o gobierno de turno. Este pasaje, de clase en si (lucha económica) a clase para si (lucha política), solo la pueden llevar adelante las organizaciones revolucionarías en la medida que aprendamos a unir los aspectos arriba mencionados. 4. Esta cuestión, la constitución de la clase obrera en sujeto revolucionario, es el problema de los problemas. Siempre esta viva la polémica, y durante estos años en nuestro país, esta polémica adquiere un carácter agudo. ¿Por dónde comenzar?. ¿Si por constituir organizaciones “amplias” para la lucha reivindicativa-inmediata, o por constituir una organización de cuadros revolucionarios para dirigir el conjunto de la lucha de nuestra clase?. No se trata de contraponer artificialmente una cosa a otra, sino de establecer correctamente el orden de prioridades lógico y practico. Toda la experiencia histórica demuestra que la clase obrera por su situación objetiva en la sociedad dividida en clases, esta llamada a transformar revolucionariamente a la misma. Pero esta objetividad no significa que espontáneamente la clase obrera sea revolucionaria. La misma se constituye en clase revolucionaria en un largo y complejo proceso de lucha económica, política e ideológica. La conciencia predominante (o subjetividad) de la clase, también se manifiesta como una fuerza objetiva, material, que puede acelerar o retrasar el proceso revolucionario. Transformar revolucionariamente a la sociedad solo se lo puede hacer desde la lucha política, desde la lucha por el poder y no desde la lucha sindical o por reformas económicas que alivien transitoriamente nuestra situación. La experiencia demuestra, que los resultados obtenidos priorizando la lucha reivindicativa sindical o de los movimientos sociales por sobre la lucha política, puede conducir, aunque se luche honestamente, a resultados distintos a los deseados, a que si ese mismo movimiento fuese dirigido por fuerzas revolucionarias que tengan como objetivo elevar a la clase a la lucha por el poder. La experiencia histórica, y también en nuestro país, demuestra que la clase obrera y los sectores populares librados a sus propias fuerzas, no pueden superar la etapa de las luchas por reformas. La clase obrera en su desarrollo histórico, se doto de distintas formas organizativas, tanto para la lucha económica como política, cada una de las cuales expresan un determinado grado de conciencia. Mutuales y cooperativas para aliviar sus condiciones de vida, sindicatos por oficios o ramas para negociar las condiciones y venta de su fuerza de trabajo, mas adelante y como resultado de la agudización de todas las contradicciones de la sociedad capitalista, toda una serie de movimientos sociales (desocupados, ecologistas, genero, minorías sexuales, victimas de la represión etc) que expresan los intereses de determinadas capas o sectores sociales y finalmente sus propios partidos políticos. Este / o estos últimos, representan (o deberían representar) el grado mas elevado en la conciencia política de nuestra clase. Estos, a diferencia de los sindicatos y movimientos sociales que tienden a organizar al conjunto de los trabajadores o capas sociales en torno a sus intereses mas inmediatos, organizan a los elementos mas concientes o avanzados de las mismas. Representan la unidad, “la fusión”, de la teoría revolucionaria con la practica de las masas. Si bien en la serie organizacional que recorre nuestra clase, los/ o el partido, surgen y se conforman en medio de agudas luchas teóricas y practicas, de rupturas y fusiones al final de este proceso, esto no significa que ocupen el ultimo lugar en el orden de importancia. Por el contrarío, dialécticamente, lo ultimo en surgir contiene en si, de manera sintetizada y enriquecida, todo el desarrollo histórico anterior. Lo ultimo en surgir en el orden histórico, se transforma en lo primero en el orden lógico-practico. En este sentido, Engels afirmaba que estudiando al mono resulta muy difícil descubrir en el al hombre, pero partiendo de este, se puede descubrir todo la serie de cambios históricos que conducen al mismo. La lucha económica-sindical o reivindicativa, es el escalón mas elemental e inmediato que aborda nuestra clase empujada por la necesidad. Forma parte de la llamada lucha espontánea ( lo espontáneo no significa ausencia de conciencia, o de propuestas políticas. No existe nadie sin una determinada conciencia actuante. Espontáneo significa en la teoría marxista falta, o insuficiente conciencia de clase). Si la militancia de los cuadros revolucionarios se limita a la lucha reivindicativa, a formar agrupaciones, listas electorales, recuperar sindicatos o formar movimientos sociales y no a formar cuadros y organización revolucionaria, la propia lucha reivindicativa, por heroica que sea marcha a la derrota. La burguesía, que si posee conciencia de clase, enfrenta esta lucha desde sus aparatos construidos y probados en la lucha de clases desde hace tiempo, el estado, los partidos políticos, las burocracias sindicales, la iglesia, los medios de comunicación, los buchones etc. Apoyándose en las limitaciones e ilusiones reformistas de las masas puede hacer concesiones y cooptar, corromper y neutralizar al movimiento, al tiempo que trata de aislar y reprimir a los elementos mas avanzados y así reabsorber las luchas para volver a consolidar su poder. Pero si nuestros esfuerzos y energías se orientan a construir fuerzas y organización revolucionaría, esa misma lucha reivindicativa de las masas, puede transformarse en una palanca formidable para los cambios. Formar cuadros, estudiar individual y colectivamente, elaborar teóricamente los resultados de las luchas, organizar la propaganda y la agitación, construir organización, organizar la lucha reivindicativa desde claros objetivos políticos, es el camino para transformar a nuestra clase en sujeto revolucionario. Solo desde la lucha política se pueden transcender los marcos de la lucha en el interior de una fabrica, gremio o movimiento social, para abarcar a todos los sectores y capas sociales potencialmente revolucionarios, solo desde esta lucha se pueden superar la fragmentación, la competencia y hasta los intereses contradictorios al interior de nuestra clase que introduce la burguesía. Es por este camino que nuestra clase se puede eregir en la fuerza dirigente de todos los explotados y humillados por el capitalismo. Insistimos, el sujeto social de la revolución es la clase obrera, es ella la que debe sostener y defender las posiciones revolucionarias . Esta no se constituye de golpe, ni en un solo acto. Comienza por los elementos políticamente mas avanzados de la sociedad y gradualmente se va extendiendo a capas mas amplías de la clase, hasta que se acumula una fuerza lo suficientemente fuerte política, organizativa y militarmente como para derrotar a la burguesía, luego desde el poder esta vanguardia gana al conjunto de la clase y sus aliados para la construcción del socialismo. En todo este proceso hay que estar extremadamente atento a las desviaciones de distinto tipo. Una de estas desviaciones ya la señalamos, es el economicismo, el sindicalismo o movimientismo. Siempre será “mas fácil”construir un movimiento o agrupación que un partido revolucionario (esto no implica desconocer o subestimar todos los sacrificios, persecuciones y sangre que le a costado y le cuesta a nuestra clase construir dichas organizaciones). La otra desviación es considerar a la organización revolucionaria como el “sujeto de la revolución” colocando a la clase como objeto y utilizándola como instrumento de todo tipo de maniobras políticas, sectarias y autoproclamatorias. Una organización de revolucionarios solidamente asentada en la clase, en contacto vivo con esta, poniendo a prueba su línea política en la practica, deberá aprender a luchar no solo contra la explotación, sino también contra los mecanismos y aparatos de dominación política y cultural. Si luchamos solo contra la explotación, difícilmente salgamos del terreno de la lucha por mejoras económicas. Perder de vista la relación explotación/dominación solo conduce a estrechar la lucha y la visión del conjunto de los problemas económicos-sociales. Estas cuestiones que aun no han podido ser resueltas, y seguramente otras, han incidido poderosamente en los resultados obtenidos por las luchas populares a pesar del enorme despliegue de energías hecho por las masas. Muchos de los movimientos sociales han sido cooptados por el gobierno, otros como las empresas recuperadas han sido neutralizados, la mayoría de los organismos de DDHH se han transformado en colaboradores de la política oficial, las asambleas populares disminuyeron en cantidad y solo se reactivan cuando un problema sacude a las masas. Pero nada a sido en vano. Las luchas y los resultados de las mismas han colocado sobre el tapete toda una serie de problemas políticos, teóricos y prácticos, que antes aparecian como desplazados o directamente barridos por la contraofensiva reaccionaria: La cuestión del socialismo, la necesidad de construir fuerzas revolucionarias, el papel de las ideologías, los métodos de lucha, la lucha de clases, el papel de las burguesías latinoamericanas, el reformismo etc. Estas y otras cuestiones son motivo de debates y reflexión por parte de miles de compañeros que han hecho una experiencia enorme en estos años. Todos hemos podido comprobar en los hechos como han actuado las distintas clases sociales, como han actuado los partidos políticos de derecha y de izquierda, cual ha sido el comportamiento de numerosos dirigentes populares elevados al primer plano por las luchas, como muchos de estos, reprodujeron al interior de los movimientos las mismas practicas clientelares de la burguesía, el peso del reformismo en el movimiento obrero y los limites que esto impone a sus luchas, etc. Toda esta experiencia y reflexión sobre la misma, si es canalizada correctamente, unida a las condiciones de vida, salud, vivienda y trabajo de millones de compañeros, constituyen una poderosa plataforma para la continuidad de las luchas obreras y populares y los objetivos que las mismas se planteen. No debemos olvidar que todo cambio en la correlación de fuerzas, siempre se apoya en cambios en la conciencia de la clase y de las masas. Actualmente se ha abierto un debate sobre la caracterización de la etapa. Algunos, tomando en cuenta como la burguesía, ayudada por el viento de cola de una situación económica favorable, y a través del gobierno de Kirchner, a logrado reabsorber a una parte del movimiento y cooptar a otra, plantean que el ciclo abierto en el 2001 se a cerrado. Esto a nuestro juicio merece una discusión. Algunos de los que sostienen esto, eluden analizar cual ha sido su papel durante este proceso, cuales fueron sus posiciones y si las mismas ayudaron, trabaron o contribuyeron a desviar al movimiento. Algunos como Madres, la CTA, Patria Libre, El Movimiento Evita, D Elia y otros, caracterizan a este como un gobierno nacional y popular y consideran lo alcanzado como suficiente. En el mejor de los casos, se trataría de un gobierno en disputa. Ahora se trataría de apoyar al mismo y construir una base social de apoyo, que tenga como objetivo reconstruir la burguesía nacional para sustentar sobre la misma un capitalismo nacional mas serio y humano. Fuerzas de izquierda, desde otras posiciones, también sostienen que el ciclo se a cerrado, algunas de ellas son las que caracterizaban a la situación abierta en el 2001 como revolucionaria y planteaban que la burguesía se derrumbaba. Claro esta, que esto no les impidió contribuir “por izquierda” a desviar permanentemente a las masas hacía lo electoral en los momentos de mayor desprestigio de las instituciones de la democracia burguesa. Nosotros, sin desconocer los logros alcanzados por la burguesía, fundamentalmente a través del peronismo como partido de gobierno y defensor del orden capitalista, entendemos que hay que diferenciar entre el proceso de acumulación y los ciclos o fases dentro del mismo. Desde esta visión planteamos que el gobierno de Kirchner no ha logrado quebrar el proceso de acumulación política y organizativo de las masas iniciado, para poner una fecha, con las luchas de Cutral-Có y el Santiagueñazo. Este proceso se mantiene vivo, aunque en su desarrollo se sucedan ciclos de alza, baja o estancamiento. Hoy atravesamos un ciclo de baja, pero el proceso de acumulación continúa. Ya Lenín afirmaba que la revolución no sigue un camino recto, sino que el mismo se desarrolla en medio de innumerables zig-zag y que lo importante era aprender a sostener las posiciones revolucionarias en medio de todos estos zig-zag. Hoy la tarea central continua siendo la construcción del Partido revolucionario, el ayudar a las masas a extraer las conclusiones de sus propias luchas, construir organización revolucionaria en las fabricas, barriadas y entre los estudiantes, organizar de manera mas eficiente la propaganda y la agitación de las ideas socialistas, formar cuadros y mejorar toda nuestra vinculación con la clase y las masas populares, defendiendo las ideas del gobierno de los trabajadores y el pueblo, de la democracia obrera y popular, de la socialización de las fabricas, la tierra, los bancos, la salud y la educación.
Es cierto que hoy la lucha política e ideológica es mas compleja y requiere de mayor profundidad y firmeza No es lo mismo luchar contra el Menem de los últimos años o contra de la Rua y la Alianza, que contra este gobierno, pero no debemos olvidar que estos también dispusieron en su momento de un amplío apoyo popular. Hoy estamos frente a un gobierno de la burguesía que sale a apropiarse de las banderas historícas de nuestras luchas resignificando su sentido. Que enarbola un discurso pseudo progresista que se contradice con los hechos, que sigue gobernando con todos los viejos políticos corruptos y desprestigiados y básicamente sigue defendiendo los mismos intereses económicos. Intereses que ayer nos planteaban “el ingreso al primer mundo” a partir de las privatizaciones, y hoy nos plantean construir un capitalismo nacional en donde los beneficiados y las victimas son siempre los mismos. En todo caso lo que no tenemos que perder de vista es la capacidad de maniobra de esta burguesía, su ductilidad y experiencia política, y dentro de esta el rol central del peronismo, como el partido mas apto de la misma para mantener bajo cierto control a las masas, como el partido, que mas haya del evidente proceso de descomposición que lo atraviesa, es el que posee la mayor estructura y los mejores cuadros para esta tarea. De todas maneras la base material sobre las que surgen las luchas, la estructura económica capitalista, continua inmodificable, y esta, mas allá del transitorio ciclo de crecimiento, genera contradicciones de todo tipo que empujan y empujaran a la lucha a nuestra clase y los sectores populares. Si sabemos llevar adelante las tareas que nos proponemos, podremos crear las condiciones para que el próximo ciclo de luchas se transformen en una verdadera posibilidad de cambios revolucionarios. ALGUNOS RASGOS DE LA ESTRUCTURA ECONOMICA INTRODUCCIÓN Argentina es un país industrial- agrario de desarrollo capitalista medio dependiente. Este carácter capitalista y dependiente de nuestro país le otorga una serie de rasgos específicos que es necesario tener en cuenta en nuestros análisis pues nos permite establecer el papel político jugado por la burguesía. Esta dependencia se construyo a lo largo de la historia como una decisión conciente de las clases dominantes. Alberdi, entre otros, en su famoso libro “ Bases Para la Reorganización Nacional” adelanto los fundamentos políticos y económicos para superar el atraso que ya en 1852 presentaba el capitalismo en nuestro país. Este trabajo considerado fundacional, y asumido como propio por la burguesía de entonces, argumentaba, sobre la base del mito burgués del progreso, la necesidad de abrir la economía al capital extranjero facilitando todas las medidas políticas para hacer posible esto. Ferrocarriles, bancos, frigoríficos, puertos, enormes extensiones de tierra, escuelas, obras de infraestructura, deuda externa etc. quedaron en manos del capital extranjero, fundamentalmente ingles, que era la potencia dominante en ese entonces. No solo se importaron capitales, también a través de la inmigración, se importaron buena parte de los trabajadores necesarios para llevar adelante el proceso de modernización capitalista. Aquí la tesis planteada por Troski, en el sentido de que los países atrasados, acuciados por el látigo del progreso se ven obligados ha atravesar a saltos etapas dando lugar a un desarrollo desigual y combinado, se dio en toda su plenitud. La llamada burguesía nacional, independientemente de lo que sostengan sus ideólogos que siempre intentan embellecerla, y junto a estos los partidarios de la revolución democrática y antiimperialista, que reservan un lugar importante a la misma en esa supuesta revolución, impulso este proceso en función de sus propios intereses económicos y políticos. Por supuesto que siempre lo hizo invocando “el interés nacional”y utilizando el aparato del Estado como lo que realmente es, un arma en la lucha de clases. Esta utilización del aparato estatal por parte de la burguesía como arma para imponer, sostener y defender sus intereses, no solo debe aleccionarnos sobre el papel del mismo en la conformación de las sociedades latinoamericanas, sino que también da al traste con las teorías mas o menos en boga, sobre la ausencia o el retiro del Estado en la actualidad. Lo mismo harían sus continuadores en los distintos momentos históricos en que necesitaron adaptar e integrar la economía Argentina a las nuevas exigencias del desarrollo capitalista mundial. Si la llamada generación del 80 en el siglo XIX, con el general Roca a la cabeza, extermino a los pueblos originarios para arrebatarle sus tierras e incorporarlas a la explotación capitalista, 100 años después, la dictadura Videlista, extermino a toda una generación de trabajadores y jóvenes para facilitar la readecuación de la estructura económica a las nuevas exigencias del capitalismo mundial transnacionalizado y recuperar la tasa de ganancia, obra que continuaron todos los gobiernos “democráticos” desde el 83 en adelante y que el peronismo, a través de Menem en los 90, llevo a sus extremos. La falsa disyuntiva histórica instalada por los ideólogos de la llamada burguesía nacional, quienes acompañados por una parte de los teóricos de izquierda, plantean que el enfrentamiento de clases en nuestro país gira en torno a la lucha entre la oligarquía terrateniente pro imperialista y la burguesía industrial, esta última, supuestamente mas moderna e interesada en el desarrollo nacional independiente, no solo es falsa. Tampoco puede explicar porque los procesos de adecuación e industrialización capitalista, basados en la sustitución de importaciones, fueron generalmente llevados adelante por los sectores mas conservadores como ocurrió con la generación del 80 o el gobierno reaccionario del fraude patriótico de 1930 a 1943 y continuada por Perón durante su primer presidencia. En ese momento la burguesía aprovecho la situación de relativa debilidad de las potencias centrales para ganar márgenes de autonomía económica, que combinado hábilmente con una política de concesiones a la clase obrera, y un discurso de rasgos antiimperialista, logro ganar a la mayoría de nuestra clase para las posiciones de colaboración entre los trabajadores y los capitalistas. El propio Perón en diversos discursos afirmo “ Se ha dicho señores, que soy un enemigo de los capitales y si ustedes observan lo que les acabo de decir, no encontrarán ningún defensor, diríamos, más decidido que yo, porque sé que la defensa de los hombres de negocios, de los industriales, de los comerciantes, es la defensa misma del estado”....” No se asusten de mi sindicalismo, nunca mejor que ahora estará seguro el capitalismo, ya que yo también lo soy porque tengo estancia y en ella operarios”....” Con nosotros funcionará en la casa de la CGT y no tendremos ningún inconveniente, cuando queramos que los gremios equis o zeta procedan bien, a darles nuestros consejos.....”Eso sería el seguro, la organización de las masas. Ya el estado organizaría el reaseguro, que es la autoridad necesaria para que cuando esté en su lugar, nadie pueda salirse de el, porque el organismo estatal tiene el instrumento que, si es necesario por la fuerza, ponga las cosas en su quicio y no permita que se salgan de su curso”....”Muchas fuerzas económicas que nos fueron hostiles, apoyan hoy al peronismo, seguramente porque recuerdan la serenidad y el orden con que actuamos en ya lejanos años” Como se ve, la esencia de toda política populista, es ganar a los trabajadores para la conciliación de clases, para la convivencia en paz entre el capital y el trabajo. En este sentido, el peronismo siempre expreso los intereses de un sector de la burguesía y no los de la clase obrera. Hoy, en base a la experiencia histórica, estos problemas se comprenden con mas claridad. En realidad, siempre que se plantearon estos procesos de adaptación de la estructura económica nacional a la economía mundial, fueron para hacer viable la continuidad del capitalismo en las condiciones especificas de nuestro país, teniendo en cuenta los intereses de la burguesía mas concentrada y siempre a costa de los trabajadores y los sectores populares. Muchas veces estos cambios, fueron acompañados de cambios en la superestructura política o en los elencos gobernantes, pero siempre con el objetivo señalado anteriormente. En este sentido, no se pueden confundir las contradicciones y disputas secundarias al interior del bloque dominante, es decir, entre las distintas fracciones de la burguesía, incluso de estas con el imperialismo, con el desarrollo de una política antiimperialista y de liberación nacional en donde la misma pueda estar interesada. Es cierto que en la medida que el gran capital va imponiendo el ritmo de vida del país, desplaza y lleva a la ruina a capas cada vez mas extendidas de la pequeña y mediana burguesía, en donde se va desarrollando un sentimiento antiimperialista, que no necesariamente significa un sentimiento anticapitalista. Un partido revolucionario debe tener en cuenta esto en su política. Ignorarlo sería tan irresponsable, como ignorar el interés de estas capas en arrastrar a los trabajadores tras sus intereses, y por lo tanto es obligatorio denunciar todas las manipulaciones que la burguesía hace de los justos sentimientos antiimperialista de los trabajadores y los sectores populares. Aquí la lucha antiimperialista, es al mismo tiempo lucha anticapitalista. Mariategui, en la década del 20, fue uno de los primeros en argumentar sobre esto y el porque del carácter socialista de la revolución en nuestros países. El Che también vio claramente esta cuestión cuando afirmo “ Las burguesías latinoamericanas han perdido- si es que alguna vez la tuvieron- toda vocación antiimperialista. No hay mas cambios por hacer. Revolución socialista o caricatura de revolución” (cito de memoría...verificar) LA BURGUESÍA HOY Hoy, desde el peronismo como partido de la burguesía, luego del fulminante proceso de extranjerización de la economía de los años 90, (llevada adelante también por el peronismo), se lanza una convocatoria oficial a reconstruir la burguesía nacional. En realidad el estallido popular del 19 y 20 de diciembre del 2001, le indicó cuan importante es contar en los momentos de crisis, con un sector social mas o menos importante en el cual apoyarse para pilotear dichas situaciones. Hoy algunos ideólogos, consideran que están frente a una nueva oportunidad histórica para llevar adelante este proyecto, tomando en cuenta una relativa debilidad del imperialismo yanki, empantanado en Irak y Afganistán, y un momento de crecimiento de la economía mundial, impulsado fundamentalmente por la locomotora China que crece a ritmo vertiginoso y en menor medida por la India. Pero la conformación de una burguesía nacional, no es un mero acto de voluntad. Para ello se necesitan de condiciones nacionales e internacionales, que en la época del capitalismo transnacionalizado resultan poco probables de ser materializadas. El concepto de burguesía nacional, se refiere a los propietarios de los medios de producción que como clase dominante, reúnen ciertas condiciones para llevar adelante un modelo de crecimiento autónomo jerarquizando el mercado interno, diversificando e integrando la producción, priorizando la acumulación interna y desarrollando a través de la innovación e investigación tecnológica, capacidades para competir en el mercado internacional con independencia política. Estas características están ausentes en la actualidad. Lo que existe es una burguesía local, que desarrolla negocios y tiene una conducta muy distinta a lo que sería una burguesía nacional. Estos son sectores que están estrechamente unidos al capital extranjero y entre ellos juegan un rol protagónico un núcleo de empresas transnacionalizadas, que en los años de la convertibilidad se reconvirtieron tecnológicamente, y hoy compensan la estrechez del mercado argentino con operaciones en el exterior. Estos grupos usufructúan ciertos nichos de acumulación, pero están muy lejos de constituir una genuina burguesía nacional. Entre ellos se destacan como prototipos de este tipo de compañías Techint del grupo Rocca, especializada en la fabricación de tubos de petróleo, con plantas en Venezuela, Brasil, Canadá, Rumania y México donde compro Hylsamex en 2200 millones de dólares, Arcor con ocho plantas en Latinoamérica y presencia en un centenar de países, laboratorios Bagó, cuyos ingresos provienen en un 40% de sus ventas al exterior, Impsa, Molinos, Aluar y un reducido grupo de empresarios del complejo agro-industrial, entre ellos Grobocopatel (el rey de la soja), y la aceitera General Deheza. Hoy hay coincidencia entre los analistas, en que a partir de la devaluación se ha producido un cambio en el bloque de poder a favor de estos sectores. El mismo ya no sería encabezado por el capital financiero y las privatizadas que han visto reducida su tasa de ganancia (si bien mantienen posiciones estratégicas), sino por el complejo agrícola-industrial y un sector industrial exportador. No obstante, la política del gobierno es articular una cuidadosa política de compensaciones que contenga a todo el bloque dominante (bancos, privatizadas, servicios públicos, peajes etc). Este año mas de 3500 millones de pesos van a parar a manos de esas compañías a través de un variado menú de excenciones impositivas, devolución anticipada del IVA y otras medidas. Lo concreto es que luego del proceso arrasador de privatizaciones y extranjerización de la economía impulsado por Cavallo, los últimos vestigios de la burguesía nacional, decidieron vender sus empresas o asociarse minoritariamente ( el famoso 70% de capital internacional y el 30% de capital nacional) al capital extranjero como forma de integrarse al mercado mundial. Hoy las firmas extranjeras controlan el 70% de la producción y el 84% de las ganancias de las 500 empresas lideres. Si estas en el año 1993, en el ranking de las 200 grandes empresas representaban el 32%, hoy representan mas del 73%, y este proceso no se a revertido a pesar de unas pocas recompras o reestatizaciones de empresas que ya no le interesan al sector privado nacional e internacional. Durante este gobierno, grandes compañías como Quilmes, Loma Negra, Pérez Compang, Grafa y otras han pasado a manos extranjeras. Ramas enteras de la economía, como la minería, la automotriz, energía, petróleo, telefonía, agroquímicos, alimentos y otras están directamente en manos extranjeras o con presencia mayoritaria de las mismas. Beatriz Nofal, Titular de la flamante Agencia de Desarrollo de Inversiones, reconoce que “de las 80 multinacionales que existen en el mundo, hay 60 radicadas en la Argentina”. Esto también explica que el 70% de las exportaciones se encuentre bajo el control de diez empresas extranjeras, y que las pymes solo tengan una participación del 10% en las mismas. De hecho la política oficial no tiende a revertir esta situación, la misma Nofal sostiene que “ Nosotros vamos a cuidar a todas las empresas que están instaladas en el país, nacionales y extranjeras” y “ Si Argentina quiere participar en la globalización, necesita empresas globalizadas” (Clarín 25-3-07). Pero la “globalización” no esta al alcance de cualquiera, como hemos visto, solo abarca a un grupo muy selecto de empresas y a la capa mas concentrada de la burguesía local. Esta misma asociación de grupos locales y multinacionales, no solo saquean al país enviando sus ganancias al exterior, sino que dada la estrechez y empobrecimiento del mercado local y las dificultades para competir internacionalmente, estas ganancias al no ser reinvertidas como capital productivo, pasan a formar parte del capital financiero mundial, a través del cual compensan las caídas en la tasa de ganancia. Durante los 90, en plena convertibilidad y crecimiento de la deuda pública y externa, y en la actualidad (los bonos Argentinos después de la reestructuración de la deuda, hoy están entre los de mayor rendimiento a nivel mundial) estos grupos obtuvieron y obtienen gran parte de sus ganancias en actividades financieras no productivas. El actual modelo de acumulación que aprovechando una coyuntura mundial de crecimiento, tiende ha favorecer al capital productivo, e intenta poner limites al capital financiero, no cambia el fondo de esta situación. En el mejor de los casos el gobierno se limita a establecer algunos correctivos y compensaciones, que le permitan sostener el actual modelo de acumulación.
LA TENENCIA Y USO DE LA TIERRA En el campo, se vive el mismo proceso de concentración y extranjerización de la tierra que en las otras ramas de la economía. Los altos precios internacionales, mas las innovaciones tecnológicas que se han producido, tanto en maquinarias, como en semillas y agroquímicos, revalorizaron la renta de la tierra y han expandido las fronteras agrícolas incorporando a la explotación, tierras que hasta hace unos años carecian de interés para los capitalistas. Miles de campesinos pobres y Comunidades Originarias en Santiago del Estero, Salta, Formosa y otras provincias, son desalojados de sus tierras y junto con ellos, los bosques son arrasados para dar lugar a la patria sojera. La gran propiedad terrateniente, sigue siendo el símbolo intocado a lo largo de la historia nacional. Esto no a impedido el desarrollo del capitalismo, pero si ha sido un fuerte condicionante del mismo, desde el momento que impidió el acceso a la tierra a miles de familias que hoy se amontonan en un puñado de grandes ciudades en condiciones casi infrahumanas, carentes de medios de producción y de vida. La debilidad y escaso volumen del mercado interno, reconoce en el latifundio capitalista a uno de sus responsables, a tal punto que mientras en el país se producen alimentos para 330 millones de personas, mas del 30% de la población (13 millones) vive por debajo de la línea de pobreza y la mitad de los niños menores de 15 años son pobres. La gran burguesía agrícola-ganadera históricamente valorizo su producción en los mercados externos aprovechando las ventajas competitivas que le brindaba la pampa húmeda. Esta línea continua sin modificación. Si en 1914 (fecha del primer censo nacional agropecuario) los latifundios de mas 5000 has. Eran 5233 (1,7% de las explotaciones) con 79.666.961has (48,9% de la tierra) en el censo de 1988, los mismos representaban 6201(1,6%) con 87.947.752 has (49,6 de la tierra) . Por supuesto que desde 1988 hasta ahora, estas cifras se han modificado a favor de la gran propiedad, sobre todo después de la década Menem-Cavallo que llevo a la ruina a miles de familias campesinas. El mismo Censo de 1988 (el ultimo que hemos podido consultar, desconocemos si se a realizado otro) da algunas cifras significativas respecto a la tenencia de la tierra. Tamaño número de explotaciones % hectáreas % de la tierra Hasta 25 has 141.675 37,4 1.337.195 0,8 25 a 50 45.265 12,0 1.724.033 1,0 50 a 100 48.006 12,7 3.646.960 2,1 100 a 200 47.083 12,4 6.929.412 3,9 200 a 500 47.772 12,6 15.290.155 8,6 500 a 1000 21.101 5,6 14.870.541 8,4 1000 a 2500 15.296 4,0 24.230.239 13,6 2500 a 5000 5.958 1,6 21.461.108 12,1 5000 a 10000 3.339 0,9 24.513.555 13,8 10000 a 20000 1.398 0,4 28.756.625 16,2 Mas de 20000 924 0,2 34.677.575 19,5 TOTAL DEL PAÍS 378.357 100% 177.437.398 100% Este cuadro da una idea aproximada del proceso de diferenciación entre las clases y capas sociales en el campo argentino, entre campesinos pobres, burguesía agraria media y rica y grandes propietarios. A esto hay que agregarle una masa de unos 1.200.000 obreros rurales, a los que se suman como semiproletarios buena parte de los campesinos pobres (a este sector pertenecen las Comunidades Originarias que se dedican a la cría de llamas, ovejas, cabras, algunas vacas y caballos y siembran pequeñas extensiones, básicamente para su sustento) que transitoriamente se emplean en las cosechas de frutas, caña de azúcar etc o trabajan en las ciudades. De los 378.000 productores, el 34,3% trabaja también fuera de sus campos, y de ellos, el 53,5% lo hacen como asalariados. De hecho, estas cifras del censo del 88, se han modificado dramáticamente a favor de los grandes propietarios y la burguesía rica. Junto a estos sectores, en los últimos 30 años a surgido una capa de “contratistas” que eran antiguos arrendatarios de tierras, que fueron desalojados de sus campos a partir de la ley de arrendamientos promulgada durante la dictadura de Onganía, y que en muchos casos tenían maquinarías propias y se dedicaron a alquilar campos por cosechas (6 meses), o ha trabajar en campos cuyos propietarios carecían de dichos equipos. Este sector se ha visto incrementado en los últimos años a partir de la formación de “pool” de inversores nacionales y extranjeros que arriendan miles de hectáreas a latifundistas o campesinos medios que carecen del capital necesario, para dedicarlas a la siembra de soja y otros granos, pagando por dichos arriendos hasta un 40% de la cosecha. Aquí también se da un proceso de diferenciación entre grandes propietarios de maquinarias y equipos costosos, que utilizan mano de obra asalariada calificada, algunos de los cuales se han transformado en burguesía rica y grupos familiares que se autoexplotan para poder renovar sus maquinarias, pagar los créditos y sobrevivir. En gran parte las cosechas record que se dan en los últimos años (1997/98, 66 millones de toneladas- hoy se prevén unas 87 millones) se asienta sobre esta modalidad productiva. Grandes grupos de capitalistas nacionales y extranjeros, orientan sus inversiones hacia la producción de granos destinados al mercado internacional, aprovechando el boom de los precios internacionales y las innovaciones tecnológicas, como la siembra directa y las semillas de soja transgenica (RR) desarrollada por el monopolio Monsanto que ha permitido reducir los costos de manera considerable. Hoy el 80% de la soja que se siembra es transgenica. La soja en 30 años paso de 170.000 Has sembradas, a las 16 millones de la campaña actual profundizando el monocultivo y el uso irracional de un recurso no renovable como es la tierra. Esto a profundizado la dependencia del campo hacia las multinacionales que encabezan la investigación y producción de semillas, fertilizantes y agroquímicos, como Deccall, Asgrow, Continental, Cargill y otros. La soja es también la base del complejo agro-industrial. Argentina es el primer exportador mundial de aceites vegetales y figura en los primeros lugares en la de harina de soja, siendo esta producción monopolizada por Aceitera General Deheza, Cargill, Continental y Bunge y Born entre otros. El campo argentino, a pesar de las retenciones que se efectúan a las exportaciones para asegurar el superávit fiscal, pagar la deuda y subsidiar a otros sectores, continua siendo altamente competitivo en el mercado mundial y atrae a los capitales internacionales (las retenciones en cambio afectan fundamentalmente a los pequeños y medianos productores que ven reducida su rentabilidad, y de mas esta decir que los campesinos pobres no participan de ningún bóom). Hoy son mas de 17 millones de las mejores tierras las hectáreas que están en manos de grupos económicos extranjeros. Entre ellos se destaca el grupo italiano Benetton que tiene casi 1 millón de hectáreas en la Patagonía y la empresa Cresud del multimillonario yanki-hungaro Soros que en los últimos años compró mas de 450.000 has y hoy son los ganaderos mas grandes del país con cerca de 220.000 cabezas de ganado. Junto a estos están los viejos propietarios miembros de las familias patricias y los nuevos ricos como la Fortabat, que figura en el ranking de los 300 multimillonarios del mundo, quien posee en la Pcia de Bs. Aires 103.000has, 40.000 en Entre Ríos y en Córdoba 7.400has. y Grobocopatel, el rey de la soja, quien tiene sembradas 1.200.000has En la ganadería las cosas no son distintas. Hay un stock de 52 millones de vacunos, en donde las estancias con rodeos de mas de 4.000 cabezas suman 847, distribuidas en las siguientes provincias: 298 en la Pcia de Bs. Aires, 159 en Corrientes, 96 en Córdoba, 77 en Santa Fe, 58 en la Pampa, 54 en Entre Ríos. Frente a este sector mas concentrado, esta el 70% de los ganaderos que poseen hasta 200 cabezas. Hoy la superficie dedicada a la ganadería, se ve drásticamente reducida al reemplazarse la cría a campo, por la cría a corral, y se habla, de que si antes, el número arriba señalado de animales se criaba en 20 millones de hectáreas, hoy la misma cantidad ocupa un poco mas de 5 millones. En las producciones regionales como la lechería, tabaco, algodón, arroz etc se da otro tanto. Expofrut concentra el 50% de las exportaciones de manzanas y peras. En la uva los pequeños viñateros se ven permanentemente arruinados por las tormentas y el granizo a partir del desmantelamiento del sistema de mísiles antigranizo. En la miel, en donde Argentina es el 2° productor mundial, Mera Figueroa, el ex ministro de Menen, es el principal productor de Sudamérica. Los revolucionarios, debemos conocer mas a fondo la realidad del sector agrario, los procesos que allí se dan y las capas que pueden ser aliados potenciales de nuestra clase. Indudablemente que toda política revolucionaria deberá apoyarse en la masa de obreros rurales y campesinos pobres, para impulsar la socialización de la tierra, pero durante toda una etapa, tendremos que ganar para nuestro lado al campesinado medio. No debemos olvidar, que una de las primeras tareas que deberemos afrontar, es la de garantizar la alimentación de todo nuestro pueblo, en primer lugar la de millones de pobres e indigentes que la burguesía va dejando a su paso. Estos sectores de la gran burguesía industrial, agraria y financiera, junto a las multinacionales y el capital extranjero son el núcleo del privilegio en nuestro país. El entrelazamiento de estos sectores y sus intereses compartidos, hacen que sus limites sean difusos y nunca es demasiado claro donde termina uno y comienza el otro. Es este sector, mas allá de sus disputas ocasionales, el que determina las políticas económicas y los respectivos procesos de adaptación y acumulación. Son el enemigo a vencer. EL ACTUAL MODELO DE ACUMULACIÓN El gobierno de Kirchner, luego de la tremenda crisis del 2001, llama a reconstruir una nueva burguesía nacional. En la actual fase de transnacionalización imperialista y predominio del capital financiero ¿qué probabilidades de materializarse tiene esta política? Sin lugar a dudas, hoy la economía argentina atraviesa un ciclo de expansión, en el marco de un crecimiento mundial de la economía. Va recuperando ciertos niveles macroeconómicos luego de la más extensa y profunda recesión que conociéramos. Entre 1998 y el 2001 el PBI cayó un 20%. Ahora, en los últimos cuatro años, el crecimiento es del 40,6% superando en varías ramas los índices alcanzados en el 98. El superávit fiscal es superior al 5% del presupuesto anual, el déficit crónico de la balanza comercial hoy a sido reemplazado por un superávit de unos 10 mil millones anuales y las exportaciones alcanzan la cifra record de los 38 mil millones. Los cambios en el modelo, con respecto al periodo anterior, comienzan a mostrarse en la composición del PBI. El sector agropecuario incremento en 4 puntos su participación en el PBI total, el sector industrial lo hizo en un 5%, la construcción crece a un 9%, mientras que en el sector servicios, donde tenía un fuerte peso el sector financiero bajo su participación en 9 puntos. Las exportaciones industriales alcanzan un 35% del total de las mismas. El modelo productivo parece estar en marcha. Hoy todo parece volver florecer luego de la gran debacle. La burguesía vive “un clima de negocios”, vuelve el consumo de lujo destinado al 2% de la población, hay mas trabajo y crecen las reservas que ya alcanzan los 35 mil millones. El gobierno de Kirchner a logrado ampliar su base social de apoyo, y si nada extraordinario ocurre de acá a octubre, el peronismo se prepara para un nuevo período de gobierno. En este marco ¿Es posible la reconstrucción de la burguesía nacional, tal como fantasean los ideólogos de la misma? Veamos. El actual esquema se mantiene, luego de la devaluación, en el sostenimiento de un dólar alto para favorecer a los exportadores, y en una política de bajos salarios y trabajo en negro (el 43% de la mano de obra ocupada) que a incrementado de manera notable la recuperación de la tasa de ganancia por parte de la burguesía. Hoy el modelo de acumulación se basa en las exportaciones agrarias, industriales y mineras y tiende a favorecer a los sectores mas concentrados de la economía. Es un modelo fuertemente dependiente del mercado mundial y de los altos precios de los granos, en donde cualquier desaceleración en el crecimiento mundial o caída en el precio de los granos, puede precipitarnos en una nueva crisis. Hoy el promedio de ganancia de las empresas es del 22% y en las ramas más concentradas alcanza al 32%. Al mismo tiempo uno de los componentes fundamentales del costo empresario, la mano de obra, a caído bruscamente. En la industria automotriz es del 3%, en la de autopartes es del 6%, en la industria del plástico del 5%, en la siderúrgica del 3%. Solo un sector muy reducido de los trabajadores en blanco del sector privado han recuperado el nivel salarial anterior a la crisis, mientras que los trabajadores estatales tienen un retraso del 28% y los trabajadores en negro perciben hasta un 50% menos de los salarios de convenio, que ya de por si se ubican al borde de la línea de pobreza. Al mismo tiempo la desocupación y subocupación (a pesar de la manipulación de las estadísticas) afectan a unas 4 millones de personas. Esto explica el hecho de que a pesar del notable crecimiento económico, hoy mas del 30% de la población argentina sea pobre aunque cuente con un trabajo. Si recorremos las estadísticas, veremos que la participación de los salarios en el PBI, que en los 80 era del 37%, cayó al 32% en el 2001 y hoy es del 25%. En este mismo periodo la brecha entre lo que se apropian el 10% mas rico de la población y lo que recibe el 10% mas pobre se amplío de manera enorme. Si en los 70 era de 8 veces, se amplío a 20 veces en el 95, creció a 26 en el 2001 y hoy esta en el orden de las 36 veces. Como siempre, el actual modelo de acumulación, se basa en la explotación mas cruel y despiadada de millones de trabajadores. Lo que se ve claramente es que las causas de la crisis y de la extensión de la pobreza de millones de argentinos esta en la base del capitalismo local. El atraso respecto a los países mas desarrollados, el empobrecimiento del mercado interno, la falta de inversiones en educación, ciencia y tecnología, la magnitud de los capitales mínimos que hoy son necesarios invertir para competir con cierto éxito en el mercado mundial, hacen verdaderamente improbable que hoy pueda surgir una nueva burguesía nacional. Otro indicador de esta realidad, es el elevadísimo monto de los capitales argentinos depositados en el exterior. Si en 1994 estos eran 58.000 mil millones de dólares, hoy superan los 110 mil millones. Si la propia burguesía, no reinvierte sus ganancias en el desarrollo de nuevas fuerzas productivas en el país ¿Cómo es posible reconstruirla?. Salvo que se considere como burguesía nacional a los pequeños bolicheros y tenderos que acumulando pesitos sobre pesitos, algún día puedan ascender en la escala social, no se alcanza a percibir como hoy se pueda lograr esto. Es mas, quienes están un poco mas arriba, las pymes, que en los años 70 sumaban 100.000 empresas, hoy, después de Martinez de Hoz y Cavallo han quedado reducidas a unas 40.000. Si a esto le sumamos la hostilidad de los capitalistas y del propio estado a otorgar aumentos de salarios que amplíen la capacidad de consumo interno y mejore las condiciones de vida de millones de argentinos, el panorama se complica aun mas. Esta crisis del capitalismo local, también se manifiesta en otros indicadores. Si durante los años dorados del capitalismo (1945-1975), años en que crecía, distribuía, incorporaba a los trabajadores al consumo, los años del llamado Estado de Bienestar, la economía argentina creció un 66,6%, en los años que van del 76 hasta el 2001, esta misma economía no alcanza a crecer el 10%. La actual política de gobierno no apunta a revertir esta situación y mas allá de un cierto alivio para algunos sectores vía MERCOSUR o acuerdos económicos con Venezuela (Agroindustrias) a la alta dependencia externa del actual proceso de acumulación, se le comienzan a sumar tensiones internas que amenazan con profundizar las luchas. Una de estas tensiones es la inflación y la disparada de los precios que agravan aun mas las condiciones de vida de millones de compañeros. Los grupos exportadores, el núcleo del privilegio, que valoriza la producción en los mercados internacionales, quieren llevar los precios internos al nivel de estos para así aumentar sus ganancias. El promocionado control de precios por parte del gobierno, muestra toda su impotencia frente a las inflexibles “leyes del mercado” y de hecho estas tensiones, no se pueden resolver recurriendo a las patotas contra los trabajadores como crecientemente lo esta haciendo el gobierno, ni abriendo mas museos de la memoría. Aparece claro que la apelación del gobierno y de quienes lo apoyan a reconstruir una nueva burguesía nacional, es mas un recurso para la lucha ideológica que una probabilidad. Se trata de dejar establecido por parte de estos sectores, que no hay otra opción mas que la del capitalismo, y que en todo caso, se trata de optar entre distintos modelos del mismo, como quien elije que camisa se va ha poner, al margen de las leyes de la economía capitalista mundial. Se persigue la finalidad ideológica, de que el proyecto de los capitalistas sea asumido por los trabajadores, descartando o bloqueando toda discusión sobre la alternativa socialista. Para nosotros no se trata de discutir como se remodela un sistema de sufrimientos y explotación, sino de cómo creamos las condiciones para barrer con el mismo. De todas maneras, insistimos en que no debemos subestimar la capacidad de la burguesía para recomponerse y volver a ilusionar a las masas. Esta ya nos a dado suficientes lecciones, tanto en el plano nacional como internacional de su ductilidad y capacidad para adaptarse, abrir nuevos mercados e incorporar nuevas ramas a la producción. Nosotros no estamos entre los pronosticadores del derrumbe final del capitalismo. No somos de los que pensamos que la próxima crisis es la final y la última. Por el contrario, sostenemos que las crisis, si no se construye una alternativa revolucionaria, es la forma normal que tiene el capitalismo de equilibrarse, concentrase mas y volver a reelanzarse agravando cada vez mas las condiciones de vida de millones de personas en todo el mundo. Concentrarnos en aportar a la construcción de la alternativa revolucionaria socialista, es nuestra tarea. QUE ES UNA CLASE SOCIAL El concepto clase social es una de las categorías económico-sociales del mercantilismo Histórico .El concepto de clase tiene una importancia fundamental en la teoría marxista, aunque ni Marx ni Engels lo hayan expuesto de forma sistemática. Desde el punto de vista del materialismo histórico el concepto Clase social indica una realidad sustantiva, un dato objetivo de la sociedad.Segun esta teoría la clase social es un grupo humano que se constituye objetivamente en virtud de su lugar, en un sistema de producción determinado, lo que depende de la relación que guarda respecto a los medios de producción. De esta relación – de propiedad o no propiedad- depende también su papel en la organización social del trabajo. De acuerdo a la definición leninista de las clases sociales, las clases fundamentales de la sociedad capitalista moderna –burguesía y proletariado- se diferencian en tanto que son explotadora o explotadas (lugar que ocupan en el sistema de la producción social),en tanto que poseen los medios de producción o están privados de ellos (relación hacia los medios de producción),en tanto que organizan la producción con miras de obtener beneficios o son simples ejecutantes (papel desempeñado en la organización social de trabajo).La diferencia entre capitalistas y los proletarios en cuanto al modo y a la proporción en que perciben la parte de la riqueza social de que disponen,es la diferencia entre quienes , al apropiarse de la plusvalía, se apoderan de la mayor parte de la riqueza y quienes, vendiendo su fuerza de trabajo, se sustentan solo del salario que reciben. QUE ES LA CLASE OBRERA Podemos deducir que la clase obrera abarca, en las condiciones del capitalismo desarrollado, a todas las categorías de trabajadores asalariados privados de los medios de producción propios, que venden su fuerza de trabajo a los capitalistas, producen o captan plusvalía y, por consiguiente, acrecientan el capital. Pero existen junto a la clase obrera, centenares de miles de trabajadores asalariados sin lugar en la producción, que no producen ni captan plusvalía, por ej. Trabajadores de los servicios públicos, administrativos, personal de limpieza.personal sanitario ect.Estos trabajadores se asemejan a los obreros en que al igual que ellos, no tienen medios de producción propios, y son explotados por los capitalistas – incluido el estado capitalista.Por otra parte, su trabajo no crea plusvalía, la remuneración de su trabajo proviene en de los ingresos de las clases fundamentales de la sociedad burguesa.Por esta razones no se les debe incluir en las clase obrera.Logicamente, eso tampoco significa que se les deba incluir en la “clase media” como hace la sociología burgesa.Desde el punto de vista político y social los trabajadores semiproletarios deben ser considerados parte del proletariado, ya que desde el punto de vista político lo mas importante y esencial no es lo que diferencia a los obreros y semiproletarios,sino lo que los une. No por esto en modo alguno debe incluirse entre los semiproletarios al sector del funcionario público que desempeñan funciones políticas y policíacas- militares dei Estado burgués, ya que estos son servidores directos de la burguesía y la mayoría de ellos participan si llegara el caso, en uno u otro grado, en la represión de clase obrera; la burguesía les paga para eso. Estructura de la clase obrera en los países capitalistas desarrollados: En las condiciones del capitalismo pertenecen a la clase obrera todos los trabajadores asalariados, que no poseen medios de producción propios y se ven obligados a vender su fuerza de trabajo (física o intelectual) para ganarse la vida, que están privados del derecho a participar en la dirección de la producción, o a determinar su volumen y que deben cumplir las ordenes del empresario, dueño de los medios de producion,o de sus representantes.En la clase obrera están incluido todos los trabajadores asalariados que participan en el proceso de creación o de realización del valor y de la plusvalía .Todos los trabajadores asalariados son miembro de la clase obrera, independientemente de que estén ocupados en la esfera de la producción o de la circulación. El proletariado, que es una clase única por sus signos esenciales y determinantes, constan de diversos destacamentos.Sus destacamentos fundamentales y mas numerosos son el proletariado industrial, el proletariado agrícola y el proletariado comercial y de servicios. Como es lógico el propio desarrollo del capitalismo hacer cambiar la proporción entre unos u otros destacamentos dé la clase obrera.En los países de capitalismo desarrollado se manifiesta la tendencia al aumento del número de obrero que trabajan en la esfera de la circulación y los servicios y a la disminución relativa de obreros ocupados de modo directo en las ramas de la producción material. Condición de clase de los ingenieros, técnicos y trabajadores científicos: Hoy, en las grandes fábricas pertenecientes a los monopolios trabajan decenas y centenares de ingenieros y numeroso personal técnico inferior.En los países capitalistas desarrollados una parte cada vez más numerosa de eso ingenieros y técnicos no poseen, en general, la propiedad de los medios de producción trabajan como asalariados de los capitalista, vendiéndoles su fuerza de trabajo, participan en la creación del valor y la plusvalía y son victima de la explotación capitalista. Por eso, los ingenieros y técnicos empleados en la esfera de la producción de bienes materiales que no cumplen funciones explotadoras deben ser considerados como una capa más de la Clase obrera y parte del proletariado industrial. Mientras que en las fases más tempranas del capitalismo sólo se utilizaban en la producción los resultados finales de las investigaciones científicas hoy la labor de investigación se convierte cada vez más en un elemento del proceso mismo de producción si antes toda la labor científica se realizaba prácticamente en las universidades o por cuenta y riesgo de particulares ahora multitud de trabajadores científicos (químicos, físicos, biologos,economistas,proyectistas auxiliares de laboratorio etc.,) trabajan como asalariados en fabricas e instituto pertenecientes a los grandes monopolios. Estos trabajadores que se diferencia de la mayoría de los obreros fabriles por el carácter del trabajo ( los primeros realizan preferentemente un trabajo mental de una calificación relativamente grande; los segundos, sobre todo un trabajo manual) participan en la creación de plusvalía y son, al igual que muchos ingenieros y técnicos, parte del “obrero colectivo” de la producción ,claro que hay que excluir a los ingenieros y trabajadores científicos que son empresarios o gerentes y se apropian parte de la plusvalía, bien sea en forma de beneficios patronales o de elevados sueldos, intereses del capital, dividendos de las acciones o participación en las ganancias.Estos elementos pertenecen a la clase burguesa. La condición de clase de maestros y profesores: Los maestros y profesores para poder vivir necesitan vender su fuente de trabajo (intelectual) son parte del proletariado intelectual. El hecho que al instruir en el sistema publico de enseñanza (privado de cuotas baja) al futuro obrero, participa en cierta forma en la creación de la plusvalía, estos no trabajan para un capitalista individual, sino para la clase capitalista en su conjuntos traves del mecanismo del estado capitalista, no hace cambiar nada en lo refiere a la participación de los maestros y profesores en el proceso de producción y de reproducción. Es un hecho sobradamente conocido que el sistema publico de enseñanza, se costea por los contribuyentes, surgió y cobro desarrollo , hasta adquirir sus actúales, a lo largo del proceso de formación de toda la economía capitalista; y respondía a la necesidad de dar a los hijos de los obreros una mínima formación escolar, que es un factor importante para la reproducción de la fuerza de trabajo y una garantía de la existencia de un gran ejercito de trabajadores explotados.Dada la complejidad de los procesos de producción contemporánea, sólo pueden participar con éxito en ellos los obreros que posee, por lo menos, instrucción secundaria.Hoy, para realizar tal ocual trabajo es preciso en muchos casos poseer incluso instrucción superior.Por tanto, el maestro y el profesor ejercen una función necesaria para los procesos de reproducción de la fuerza de trabajo que precisan los capitalista a fin de proseguir y ampliar la producción de mercancía y ganancias(valor y plusvalía ) Movilidad de la clase obrera La clase obrera no es un grupo humano cerrado .Cierta parte del proletariado pasa formar parte de la burguesía (pequeños talleres, pequeños comerciantes etc.). La movilidad social de la clase obrera hacia las capas medias, aún cuando numéricamente insignificante, ha sido exagerada por los ideólogos de la burguesía para inculcar a los obreros la idea que ya hay apenas proletariados, que con el desarrollo del capitalismo la clase obrera ha pasado a engrosar las capas media .Para ellos los ideólogos de la burguesía no solo toman la movilidad social real sino que la exageran inventando una movilidad falsa. De hecho es que en los países capitalista una parte del proletariado tienen la posibilidad de adquirí cierta propiedad privada (casas, autos, televisores , automóviles) deducen que se ha producido un proceso de desproletarizacion. Ni que decir que muchos de esos autos, casas, plasmas etc. Son comprados a cuotas no comportan ninguna movilidad social (por lo contrario); sin embargo es cierto que en la sicología de muchos obreros tienen su efecto, muchos de ellos creen que al adquirir estas propiedades les da cierto prestigio en la sociedad y los hace subir al peldaño siguiente en la escala social.Presisamente de esta mentira se nutre como un parasito la teoría de la movilidad social del proletariado hacia las capas medias. La clase obrera es una clase en desarrollo Al contrario délo que afirman muchos economistas la clase obrera lejo de reducirse amplia sus fronteras y crese numéricamente. A medida que las relaciones de producción capitalista van subordinando bajo su control, no solo la producción sino la circulación y los “servicios”, la clase obrera engrosa sus filas con destacamentos de trabajadores asalariados emplazados al margen de la producción material. En nuestros días, el crecimiento de la clase obrera se realiza en buena medida a expensa de los centenares de miles de de ingenieros, técnicos, trabajadores científicos, empleados de las industrias y centros comérciales, empleados del trasporte, de las comunicaciones, de los bancos, ect...este crecimiento continuos confirman la tesis de Marx de que”…La acumulación del capital supone el aumento del proletariado” (C. El Capital, t1).Al subrayar precisamente la importancia de este aspecto de la teoría marxista, Lenin escribió “Contrariamente al temor general ante el desarrollo del proletariado, Marx y Engels cifraban todas las esperanzas en el continuo Crecimiento numérico de este.Cuantos más proletariados haya, tanto mayor será su fuerza como clase revolucionaria y tanto más próximo y posible será el socialismo” Cabe considerar que los marxistas no consideramos que la superioridad numérica de la clase obrera sea por sí sola garantía del triunfo del movimiento obrero.Lo fundamental es que el proletariado cobre conciencia de clase.Actualmente una gran parte de los trabajadores asalariados pese a ser miembro de la clase obrera no tiene conciencia de pertenecer a ella. La mayoría piensan que son miembros de la “clase media”,en unos casos, de la clase media tirando a “alta”, en otros, de la clase media tirando a “baja”.Como es lógico de esta de esta inconciencia de clase no podemos deducir como algunos teóricos reformista la inexistencia del proletariado.No lo podemos deducir por dos razones.La primera, porque ningún individuo o grupo de la población pertenece necesariamente a la clase en la que el mismo se incluye.La segunda,porque la naturaleza proletaria y la conciencia proletaria son cosas distintas. A MODO DE CORRELATO.: Es necesario explicar que este material tiene por intención encaminar la discusión hacia el próximo congreso, haciendo una caracterización sobre la Clase Obrera lo mas actualizada posible, nos basamos en diversos materiales sobre el tema no tiene más pretensión que la decoayudar, desde el marxismo, de un tema central para un verdadero partido comunista: “La Clase Obrera” EL PARTIDO REVOLUCIONARIO Creemos que hay que diferenciar dos aspectos distintos, que a veces se confunden. Uno es el que se refiere a la construcción de un partido revolucionario y otro a como debe ser la vida de la organización. SOBRE COMO SE CONSTRUYE Sobre el segundo nos referimos más adelante. En cuanto a como se construye un partido u organización revolucionaria, a nuestro entender, por la experiencia histórica vivida y por la propia, se construye de arriba hacia abajo. Consideramos que el partido debe expresar el peldaño más alto de la conciencia socialista y organizar a los miembros más decididos de la vanguardia de los trabajadores. Si el partido ocupa ese peldaño más alto en conciencia y organización que pueda alcanzar la clase; es el elemento más complejo y difícil de comprender, pues en el se debe sintetizar la teoría, la práctica, la voluntad de lucha, la moral y ética revolucionaria. La experiencia lo mostró así, son hombres concretos los que entran en contacto con la teoría revolucionaria y la experiencia histórica de la clase, y asumen esta decisión; comienzan a debatir, elaborar, intercambiar experiencias y a demarcar claramente los objetivos estratégicos. Esta decisión lleva a contactar con otros compañeros e ir construyendo los primeros gérmenes de esa organización. Este es uno de las causas por la cual nos permitimos afirmar que la construcción de la organización se efectúa de arriba hacia abajo desde la teoría en estrecho contacto con la practica concreta de la clase. La conciencia revolucionaria no brota espontáneamente de la lucha económica, sindical contra este u otro patrón.
Algunos Principios Sobre Partido Sistema celular: por lugar de trabajo, estudio y territorio. Esta es la forma para enraizar al partido en el seno de la clase, es la forma de convivir, conocer sus necesidades, deseos, angustias, aspiraciones, su nivel de conciencia y de consenso respecto a la necesidad de organizarse para luchar, tanto por los problemas inmediatos (económicos), como por organizarse (para la lucha política y revolucionaria). Es la única forma de convivir, sin ser un extraño, de intercambiar experiencias, analizarlas, elaborarlas y transformarlas en ciencia, filosofía y organización para la transformación social. Donde está una célula está el partido, donde está un militante está la célula. Así con la necesaria disciplina a la línea colectivamente elaborada, cada organismo debe tener un importante nivel de autonomía que le permita actuar, desarrollar y reproducir política y organización, aún en las condiciones más adversas en su lugar de actividad. Esto presupone la construcción de un verdadero colectivo revolucionario, que aplique nuevos y efectivos métodos de democracia proletaria, permitiendo al conjunto de la organización el más amplio debate en un proceso que necesita de una gran dosis de creatividad individual y colectiva, a la vez que la firme disciplina conciente a la hora de aplicar la línea elaborada por el conjunto. Si bien el ejercicio democrático es más abarcativo que elegir, será la asamblea de célula quien deberá elegir por el voto democrático a sus integrantes, sus propias autoridades en la célula, sus representantes ante las instancias que se desarrollen en diferentes niveles, ya sean locales, provinciales, nacionales y congresales, siendo este el organismo superior y soberano de la organización partidaria. Siendo el partido revolucionario un conjunto complejo de organizaciones, es un intelectual colectivo y el congreso es su máxima expresión para definir la línea estratégica, táctica y sus políticas de alianzas. En base a estas definiciones, las células deciden sus tareas tácticas y estratégicas en su radio de acción. Poder De Conducción Y Ejecución. En este proceso se hará necesario crear instrumentos de conducción y ejecución, por lo tanto, la célula designará los compañeros que en distintas instancias formarán las direcciones barriales, provinciales nacional (según los casos) para conducir y ejecutar la línea política aprobada por toda la organización en el congreso.. Hay que hacer hincapié en esta distinción: las decisiones políticas definidas y adoptadas por el congreso y las decisiones tomadas para poder conducir y ejecutar tales políticas. Los primeros no pueden ser materia de los órganos de conducción y ejecución. La dirección nacional elegida por el congreso aplicará la línea definida por este y deberá rendir cuenta de su actividad hasta el próximo congreso de la organización. En este proceso debemos aplicar rigurosamente los principios del centralismo democrático, para que la participación, el debate, las medidas colectivas no sean reemplazadas por deformaciones, conocidas como el orden y mando. Si esto sucede no se permite el protagonismo, ni el debate ni el disenso; lo que no solo deforma la esencia de la organización revolucionaria, sino que esto acarrea una visión errada de las masas y deforma la concepción leninista de partido, creando la idea de partido como dueño de la verdad absoluta, como el que decide por sobre las masas y no como un instrumento superior de la clase. La prensa partidaria es un instrumento muchas veces no valorado suficientemente por los propios compañeros de la organización. En las primeras etapas de construcción, muchas veces la prensa es el único material que se puede editar y debe ser un instrumento real que ayude como difusor de nuestras ideas, organizador de partido y formador de nuevos militantes. La educación debe ser una actividad permanente de la célula. Toda vida partidaria es una escuela, si se sabe unir la actividad práctica diaria con la teoría. Más allá de actividades como escuelas, cursos, talleres, la célula debe encarar la formación teórica como una escuela permanente. Teoría y práctica revolucionaria dos aspectos que hacen a uno cuando se habla de organización revolucionaria. Centralismo Democrático- Derecho Al Disenso Si bien el termino centralismo democrático ha sido bastardeado y desprestigiado por las diferentes experiencias vividas dentro del movimiento comunista internacional, creemos que su práctica en la organización revolucionaria es fundamental. En todo caso se trata de debatir más a fondo su sentido y significado y ser cada uno de nosotros cuidadores del cumplimiento de este principio. La organización revolucionaria para triunfar en la lucha de clases deberá tener una conducción única y para esta ser tal, necesitará de la existencia del centralismo democrático. La piedra angular del partido es: tener una concepción ideológica acorde con los principios esenciales del socialismo científico y sobre todo aquel que sostiene que el fin último es el hombre. Otro es mantener firmes los principios y desarrollar en la vida interna los principios de la democracia socialista, cuyos hombres tienen deberes y derechos. Decía Lenin en 1921 en el III Congreso de la Internacional Comunista “La centralización democrática en la organización del partido comunista debe ser una verdadera síntesis, una fusión de la centralidad y la democracia proletaria. Esta fusión solo puede ser obtenida mediante una actividad y una lucha permanente y común del conjunto del partido”. Una centralización formal o mecánica solo significaría centralización del poder en manos de una burocracia tendiente a dominar a los demás miembros del partido o a las masas del proletariado revolucionario externas al partido”. El centralismo democrático se construye en el proceso de desarrollo y construcción de la organización. La vida y la práctica demostraron que hay principios que hay que instalarlos desde el comienzo de la vida partidaria. El Centralismo democrático presupone debate colectivo, para lo cual es esencial que la información política este en manos de todos los compañeros y no en algunos, que la manejen para tomar “decisiones” dejando al resto en inferioridad de condiciones. Por eso es importante el esfuerzo colectivo para formarnos como cuadros con más conocimientos teóricos, verificar la línea en la práctica y promover el debate de las decisiones tomadas por el colectivo. El centralismo democrático, presupone elección democrática, rendición de cuentas de todos los integrantes (no hay privilegios), critica y autocrítica como atributo del conjunto de la organización. Las decisiones en una organización (constituida por seres humanos) relativas a la interpretación de hechos o fenómenos sociales y los cursos de acción a seguir, algunas veces cuando se toman como decisiones únicas, pueden ser impuestas o ser el resultado de un análisis formal, no dialéctico de lo que se debate. La garantía para que existan menos posibilidades de error reside en que las decisiones sean adoptadas por el colectivo, pero eso no basta es necesaria la discusión, las opiniones diferentes, el intercambio de las diferentes miradas y análisis por cada uno de los integrantes del colectivo. Recién entonces se estará en condiciones de adoptar en forma democrática por la decisión de la mayoría la resolución de que se trate. Para ello se debe garantizar el derecho al disenso La disciplina: debe ser rigurosa, pero conciente, lo cual se construye. De lo contrario seria la disciplina impuesta por la obligación de “acatar” ordenes. Sobre la crítica: impedir la crítica, no ejercerla como método es antietico y violatorio de la teoría revolucionaria, que no concibe la verdad revelada. La practica de la critica y autocrítica permite corregir errores a tiempo, La capacidad de aplicarla permitirá que compañeros que asumen diversas responsabilidades puedan ser o no revocados de sus tareas. Nadie debe “”ofenderse””si la decisión del colectivo es que un compañero sea revocado de su responsabilidad. LA VIDA EN LA ORGANIZACIÓN Contra El Liberalismo Decía en esta obra Mao: “En una colectividad revolucionaria, el liberalismo es extremadamente perjudicial. Es una especie de corrosivo, que deshace la unidad, debilita la cohesión, causa apatía y crea disensiones. Priva a las filas revolucionarias de su organización compacta y de su estricta disciplina, impide la aplicación cabal de su política y aleja a las organizaciones del Partido de las masas que éste dirige. Se trata de una tendencia sumamente perniciosa…Debemos emplear el espíritu marxista, que es positivo, para superar el liberalismo, que es negativo. El comunista debe ser sincero y franco leal y activo, poner los intereses de la revolución por encima de su propia vida y subordinar sus intereses personales a los de la revolución; en todo momento y lugar ha de adherirse a los principios justos y luchar infatigablemente contra todas las ideas y acciones incorrectas, a fin de consolidar la vida colectiva del Partido y la ligazón de éste con las masas ha de preocuparse más por el Partido y las masas que por ningún individuo, y más por los demás que por sí mismo. Sólo una persona así es digna de llamarse comunista. El liberalismo se manifiesta en diferentes formas: A sabiendas de que una persona está en un error, no sostener una discusión de principio con ella y dejar pasar las cosas para preservar la paz y la amistad, porque se trata de un conocido, paisano, condiscípulo, amigo íntimo, ser querido, viejo colega o viejo subordinado. O bien buscando mantenerse en buenos términos con esa persona, rozar apenas! el asunto en lugar de ir hasta el fondo. Así, tanto la colectividad como el individuo resultan perjudicados. Este es el primer tipo de liberalismo. Hacer críticas irresponsables en privado en vez de plantear activamente sugerencias a la organización. No decir nada a los demás en su presencia, sino andar con chismes a sus espaldas; o callarse en las reuniones, pero murmurar después. No considerar para nada los principios de la vida colectiva, sino dejarse llevar por las inclinaciones personales. Este es el segundo tipo. Dejar pasar cuanto no le afecte a uno personalmente; decir lo menos posible aunque se tenga perfecta conciencia de que algo es incorrecto; ser hábil en mantenerse a cubierto y preocuparse únicamente de evitar reproches. Este es el tercer tipo. Desobedecer las órdenes y colocar las opiniones personales en primer lugar; exigir consideraciones especiales de la organización, pero rechazar su disciplina. Este es el cuarto tipo. Entregarse a ataques personales, armar líos, desahogar rencores personales o buscar venganza, en vez de debatir los puntos de vista erróneos y luchar contra ellos en bien de la unidad, el progreso y el buen cumplimiento del trabajo. Este es el quinto tipo. Escuchar opiniones incorrectas y no refutarlas, e incluso escuchar expresiones contrarrevolucionarias y no informar sobre ellas, tomándolas tranquilamente como si nada hubiera pasado. Este es el sexto tipo. Al hallarse entre las masas, no hacer propaganda ni agitación, no hablar en sus reuniones, no investigar ni hacerles preguntas, sino permanecer indiferente a ellas, sin mostrar la menor preocupación por su bienestar, olvidando que se es comunista y comportándose como una persona cualquiera. Este es el séptimo tipo. No indignarse al ver que alguien perjudica los intereses de las masas, ni disuadirlo, ni impedir su acción, ni razonar con él, sino dejarle hacer. Este es el octavo tipo. Trabajar descuidadamente, sin plan ni orientación definidos; cumplir sólo con las formalidades y pasar los días vegetando: "mientras sea monje, tocaré la campana". Este es el noveno tipo. Considerar que se ha rendido grandes servicios a la revolución y darse aires de veterano; desdeñar las tareas pequeñas pero no estar a la altura de las grandes; ser negligente en el trabajo y flojo en el estudio. Este es el décimo tipo. Tener conciencia de los propios errores pero no intentar corregirlos, tomando una actitud liberal para consigo mismo. Este es el undécimo tipo.” Podrían citarse otros tipos más, pero los once descritos son los principales
Contra El Burocratismo ¿Qué podemos hacer para no repetir los errores? Además de considerar las anteriores expresiones de Mao, por demás contundentes, debemos reflexionar sobre las experiencias de las cuales provenimos, con el fin de no repetirnos, en lo negativo de nuestras prácticas anteriores. Para construir una fuerza revolucionaria se hace necesario cambiar (y lo estamos haciendo) conductas personales y colectivas. Debemos preguntarnos en cada momento, individual y colectivamente, ¿Qué podemos hacer para no repetir los errores?
En lo individual En lo individual, debemos considerar que muchos de los “vicios” incorporados provienen de nuestras prácticas políticas en organizaciones preexistentes y en gran medida estas tienen su origen en el uso de los mismos métodos aplicados por los opresores del sistema. En el mejor de los casos democracia formal en lugar de democracia real participativa, manipulación en lugar de liberación, activismo en reemplazo de la participación creativa y reflexiva. Centralismo que anula el “centralismo democrático”, etc. Para superar los “vicios” que todos traemos, tenemos que aprender a escuchar a los compañeros y una escucha especial de aquellos compañeros que tienen tras de si una construcción social. Abordar el debate de ideas exponiendo los mejores argumentos, sin descalificar a nadie, sin que una posición o cargo signifique una superioridad argumental o intelectual. Compartir la información y expresarse en forma simple, transmitiendo conceptos y no palabras de manual que dan por resultado un idioma “hermético”, que a fuerza de tanto repetirlas quedan vacías de contenido. Abordar con decisión la formación teórica, con sentido crítico y sin verdades reveladas. No ajustar la realidad a nuestros deseos o necesidades políticas. La educación es teoría y práctica en relación dialéctica que se enriquecen mutuamente. Tener una actitud dialógica en el sentido de Paulo Freire. Ser humildes es la primera condición. Todos tenemos saberes y el diálogo es el intercambio de saberes. La autosuficiencia bloquea el diálogo e impide compartir la lucha con los trabajadores y el pueblo. No queremos conquistar al pueblo queremos liberarlo y liberarnos de la opresión. Liberarnos de la opresión es una praxis constante junto al pueblo (antes, durante y después de la toma del poder) de descubrimiento del opresor dentro nuestro, en las organizaciones revolucionarias, en la subjetividad popular y en las relaciones sociales en cada momento. Para esa liberación se hace necesario ser coherentes entre el decir y el hacer. Y hacer nuestra aquella voluntad expresa de los jóvenes cubanos, cuando gritan, “seremos como el Che”.
En lo colectivo Lo colectivo debemos tomarlo como el resultado de las reflexiones, actitudes y voluntades personales, orientadas a una praxis común con el objetivo de liberarnos de la explotación del hombre por el hombre, construyendo entre todos una sociedad de productores libres asociados. Entre todos incluye no solamente a los revolucionarios que vanguardizan el proceso liberador, sino a la clase obrera y la mayoría de los trabajadores que sufren la explotación por parte de la burguesía. En este caso restringiremos lo colectivo “al colectivo de nuestra fuerza” donde debemos destacar el respeto irrestricto por la opinión de cada uno y de las mayorías circunstanciales hacia las minorías. Cumplimiento del centralismo sobre la base de los acuerdos resultantes del libre debate, sin condicionamientos. Primero debate participativo y democrático, luego acuerdo para finalmente accionar en común. Respeto de las minorías por las decisiones colectivas acordadas y voluntad creativa en el accionar común y centralizado. Debemos tener una práctica permanente de crítica y autocrítica, individual y colectiva, sin tabúes ni intocables. El conocimiento objetivo de la realidad solo es posible sobre la base de la circulación libre de la información política y las ideas. La manipulación es un método de dominación, incompatible con la militancia liberadora. Mas allá de las buenas intenciones expresadas mas arriba estas se convierten en pura declamación cuando, como vemos en muchas organizaciones, los liderazgos de las mismas permanecen invariables a través del tiempo, perpetuándose los mismos hombres, impidiendo voluntariamente o no el crecimiento de nuevos cuadros dirigentes. La existencia de funcionarios, mas allá de las necesidades mínimas de la organización y que perduran en el tiempo, genera una burocracia que se recicla a si misma desarrollando políticas para si y que termina siendo funcional al sistema de dominación. La burocratización de las organizaciones no se debe a la perversidad de algunos dirigentes. Se debe fundamentalmente a que la militancia no logra desalojar al “opresor”que tenemos adentro. Para que haya burócratas debe haber militantes que lo consientan, y este es un proceso que se va gestando en el tiempo y que a medida que se generan los burócratas se van generando militantes sumisos y dispuestos a aceptar las directivas de los que “saben”. Si queremos ser capaces de revelarnos contra las injusticias del sistemas tenemos que ser capaces primero de rebelarnos a su reproducción dentro de nuestras organizaciones. La anterior clasificación de “individual” y “colectivo” es solo para una mejor visualización de la problemática, pero debe interpretarse como dinámicamente interrelacionados. Los cambios individuales solo se pueden dar en la vida del colectivo y en la lucha concreta. De igual forma el desarrollo del colectivo solo puede darse en la medida de los cambios individuales. Se trata por supuesto, de la formación de cuadros; la educación debe ser una actividad permanente de la célula. Toda la vida partidaria es una escuela, si se sabe unir la actividad práctica diaria con la teoría. Más halla de los talleres, cursos, escuelas, entrenamiento de especialistas, etc., la célula puede y debe encarar la formación teórica permanente. El marxismo-leninismo no se estudia en la biblioteca, se lo incorpora vivenciándolo en las luchas de la clase, en la organización revolucionaria y en la biblioteca. Lo expresado hasta aquí esta pensado desde la concepción del “centralismo democrático”. Se trata pues de revalorizar esta forma de organización de los revolucionarios, que es lo primero que se pierde cuando prevalecen desviaciones por derecha o por izquierda. La historia nos muestra lo difícil que es mantener el equilibrio entre lo democrático y lo centralista. Por esta razón debemos vacunarnos contra la falta de democracia y contra el exceso de centralismo. Por supuesto, por si hiciera falta aclararlo, ni el democratismo, ni el practicismo, ni el parlamentarismo, ni el basismo, ni la horizontalidad, ni el amiguismo y mucho menos el autoritarismo o el militarismo son alternativas viables en una organización revolucionaria. En los períodos de legalidad debemos expandir al máximo las formas democráticas de participación, a fin de crear lo hábitos de debate, critica, autocrítica y circulación de la información que se ven necesariamente restringidas en otros períodos.
COMPOSICIÓN DE CLASE DEL PARTIDO De primerísimo importancia es la composición de clase del partido. La fundamental de la energía de los organismos del partido y sus militantes debe estar dirigida a la clase obrera. El reunionismo por arriba o la actividad excesiva hacia otras fuerzas o sectores de la sociedad conspiran contra el trabajo en la clase. Se debe garantizar que la proporción de trabajadores sea abrumadoramente superior y que estén especialmente contemplados a la hora de planificar una política de cuadros. Al respecto Gramsci nos alerta: “El Partido Comunista no puede ser solamente un partido de obreros. La clase obrera y su partido no pueden desdeñar a los intelectuales ni pueden ignorar el problema de incorporarse y guiar a todos los elementos que por una u otra vía se ven empujados a la revuelta contra el capitalismo. Tampoco el Partido Comunista puede cerrar la puerta a los campesinos, pues más bien ha de hacer por tenerlos en su seno y servirse de ellos para estrechar el lazo político entre el proletariado y las clases rurales. Pero hay que rechazar enérgicamente, como contrarrevolucionaria, toda concepción que haga del Partido una "síntesis" de elementos heterogéneos, en vez de sostener sin concesiones que aquél es una parte del proletariado, que el proletariado debe darle la impronta de la organización que le es propia y que al proletariado se le ha de garantizar en el propio Partido una función directiva.” La actividad principal de los militantes debe estar dirigida al trabajo de masas con iniciativa propia en los marcos de la línea partidaria. Sobre esto vale releer a Gramsci: ”Hay que combatir la forma de pasividad, residuo también de las falsas concepciones organizativas del extremismo, que consiste en saber solamente "esperar las órdenes de arriba". El Partido debe tener en la base una "iniciativa" propia, esto es, que los órganos de base deben saber reaccionar inmediatamente a toda situación imprevista e improvisada.” “La capacidad de realizar un trabajo "subterráneo" (ilegal) y de defender el Partido de la reacción de toda clase sin perder el contacto con las masas, sino haciendo servir como defensa el mismo contacto con los más amplios estratos de la clase trabajadora. En la situación actual, una defensa del Partido y de su aparato que se consiga limitándose a realizar una actividad de simple "organización interna" hay que considerarla como un abandono de la causa de la revolución.” PARTIDO Y REVOLUCIÓN SOCIALISTA NO SE PUEDE HUMANIZAR EL CAPITALISMO Como lo previera Marx, el capitalismo ha llegado a la fase de universalización del capital, que es el verdadero y omnipresente elector en la “democracia moderna”. Las naciones que mas han avanzado en el desarrollo capitalista, se encuentran hoy en una crisis profunda, que acelera la desigualdad fronteras adentro e intenta amortiguar las mismas y expandir el poder de su burguesía haciendo “Invasiones Preventivas”, con aquel viejo vicio (de la “acumulación originaria”) el saqueo y el chantaje. En esta etapa del capitalismo, los sectores de las burguesías locales que intentan humanizarlo, a fin de evitar su desaparición con la trasnacionalización de las economías, dan marcha atrás a poco de andar como forma cobarde de salir de la trampa Capital financiero internacional Vs. Proletariado. Esta elección por el capital monopolista, hace desaparecer a los mas convirtiendo a los sobrevivientes en capataces de estancia y disciplinadotes locales del modelo. No es posible humanizar el capitalismo, pues su lógica interna de acumulación, regida por la “ley de la máxima ganancia” y la “tasa de ganancias decreciente”, exige la sobre sobreexplotación de los trabajadores y la apropiación de los recursos naturales. El actual grado de desarrollo del capitalismo, devenido “neoliberal” y “globalizado”, termina con las aspiraciones de las “burguesías nacionales” destruyéndolas, y a los remanentes de las mismas las subordina a sus necesidades. Desde esta realidad la reconstrucción de las “burguesías nacionales” y de un “capitalismo serio” es ilusorio y solo sirve como pantalla mediática para la recomposición del sistema político de dominación. Hoy en América se viene desarrollando una nueva oleada antiimperialista de la mano de los pueblos, con gran destaque de los pueblos originarios. Esta oleada tendrá un futuro exitoso si logra unir el antiimperialismo con la perspectiva socialita. El porqué de esta afirmación radica en que el “imperio”, como conductor y vanguardia del capitalismo, ha logrado imponer como cultura dominante los valores del sistema. Estos valores se asientan en todas las redes de instituciones de la sociedad civil y por supuesto en esta Hoy la moral consumista, el individualismo, el aislamiento, la droga, etc. Son un triunfo del sistema y la verdadera herramienta de dominación. La dominación tiene una dimensión prominentemente cultural, por supuesto asentada en la económica, en la mediática y en la represiva. El sistema resuelve sus crisis con mas capitalismo, globalizando el capital, que se autoreproduce generando concentración y monopolización. Solo aparecerá el Hombre y sus necesidades reales con un cambio radical de los valores. La solidaridad para terminar con el fetichismo del dinero. El trabajo para obtener alimentación, salud, educación, vivienda, esparcimiento, desarrollar la cultura. Conservación de los recursos naturales y la biodiversidad para permitir un desenvolvimiento sustentable de la humanidad. Estos cambios de valores y la construcción del hombre nuevo, como lo señalaba el Che, solo sucederán con la destrucción de las relaciones de producción capitalistas y recorriendo los caminos del socialismo con la mirada puesta en el comunismo, para lograr una sociedad de hombres libres relacionados como productores libres asociados. CONSTRUYAMOS EL SOCIALISMO. En nuestra América, Gramsci y Mariategui cobran hoy vigencia para mejor compresión de los procesos de emancipación nacional y social a encarar. Junto a Marx, Engels, Lenin, Trotsky, Rosa Luxemburgo, Mao, Ho Chimin, Carlos Fonseca, Héctor Recabarren Raúl Sendic Schafik Handal, Fidel Castro, Che Guevara y muchos otros revolucionarios, triunfantes o no, representan la experiencia acumulada por la revolución socialista mundial. De esa experiencia histórica debemos resaltar en primer lugar, la relación entre lo nacional y lo internacional. Aquella expresión “lo internacional por el contenido y lo nacional por la forma. En este sentido aparece con fuerza el fuerte viento bolivariano, antiimperialista hasta la médula y una la lucha de clases que será en definitiva quien defina, si se avanza o no, en pos de definiciones socialistas. Cuba socialista, internacionalista y solidaria, continua siendo ejemplo de dignidad para los pueblos del mundo. Atendiendo lo nacional (y latinoamericano, como nación) reaparece el tema de los pueblos originarios, en su creciente incorporación a la lucha emancipadora (Venezuela, Ecuador, Bolivia, Perú, Etc.). En Argentina a pesar de una cultura fuertemente europeizante tenemos las enseñanzas del CTE. Santucho que supo unir las luchas de aquellas culturas con las del proletariado moderno. Podríamos seguir enumerando revolucionarios y revoluciones que enriquecen nuestra mochila en el camino hacia el socialismo, y olvidaríamos a muchos de ellos. Más cercanos para nosotros están John William Cooke, Agustín Tosco, Roberto Cristina, Reneé Salamanca, Ernesto Giudice, Rodolfo Walsh, Alicia Eguren, Jorge Ricardo Masetti, Roberto Santucho, el Vasco Ángel Bengoechea, Marcos Osatinsky, Paco Urondo, Juan García Elorrio, entre tantos compañeros que entregaron sus vidas por crear un nuevo hombre
El siglo XX ha sido rico en logros y frustraciones para los pueblos y sus revolucionarios, y la incompleta enumeración anterior solo pretende reflejar la diversidad de aportes de las culturas de las izquierdas. Estas culturas diversas convergen en su aporte, para los revolucionarios que lejos de sectarismos y vanguardismos saben leer de las mismas, lo enriquecedor, lo creativo, los aciertos y los errores. Los revolucionarios no tenemos dioses. Tenemos el ejemplo de nuestros pueblos y camaradas que en sus luchas por terminar con la explotación del hombre por el hombre, han transitado por caminos nuevos, desconocidos y por lo tanto sujetos al error. Y nosotros también cometeremos errores, teniendo como único antídoto la crítica y autocrítica. Estamos obligados a ser creativos. Debemos leer la historia críticamente, sin adhesiones incondicionales. Hoy tenemos conciencia que nuestro camino no está dibujado en ningún manual. Para avanzar debemos usar todo nuestro intelecto, pero acompañarlo de un fuerte contenido emocional. No hay revolución sin mística revolucionaria. No hay revolución sin moral revolucionaria. Esa mística tenemos que bucearla en nuestra propia historia y en la de nuestro pueblo. Desde Tupac Amaru, Moreno, Castelli, Guemes, Juana Azurdui, San Martín, Bolívar, el Che, hasta nuestros 30.000 desaparecidos. Somos lo que hacemos y también somos nuestra historia. Somos lo que amamos y lo que odiamos. También somos lo que soñamos. Aquí aparece el Che cuando nos dice “blandos entre nosotros y duros con el enemigo” Nuestros compañeros son los luchadores por el socialismo, más allá de su identidad partidaria, más allá de nuestras diferencias. Y esto es así pues en las luchas nos encontramos y nuestros enemigos son los mismos. La izquierda revolucionaria debe conducir el proceso de liberación nacional y social que construya el socialismo. Su núcleo deberá ser un partido Marxista-Leninista. Para conducir este proceso debe ser parte del sujeto social, con capacidad objetiva para encabezar la lucha por el fin de la explotación del hombre por el hombre. La clase obrera es el núcleo de este sujeto, compuesto por los trabajadores ocupados (en la economía formal y la informal) y desocupados, conformando un bloque antiimperialista y anticapitalista, que además de los sectores tradicionales de la clase obrera urbana y rural, y de los sectores más pobres y marginados, podría convocar a: las capas medias empobrecidas, los pequeños y medianos empresarios y comerciantes, , los productores rurales medianos y pequeños, la mayoría de los profesionales, los cooperativistas, los jubilados, los informales. Lo dicho esta pensado sin esquematismo. En cada momento, los movimientos tácticos que realicemos deben ir construyendo la estrategia, concebida como el arte definir quienes son nuestros enemigos, quienes son nuestros aliados y quienes son aquellos sectores que podríamos neutralizar en un determinado etapa o período histórico. Por ello no puede elaborarse ahistóricamente. Hay que tener en cuenta lo que está ocurriendo en el mundo y en cada país. Hay que tener en cuenta cual es la subjetividad de los diferentes sectores en cada momento. Esto último cobra mayor relevancia, si consideramos que la sociedad ha cobrado una complejidad que está lejos de aquella de comienzos del siglo XX y en especial si comparamos aquel proletariado con las diferentes características de los trabajadores de hoy. La clase obrera necesita, para cumplir con su rol histórico, de terminar con la sociedad de clases, de un polo socialista y revolucionario fuerte, ampliamente desarrollado en su seno y con decisión de construir poder obrero y popular. Si el socialismo es la transición al comunismo, este irá tomando las formas y los caminos que los revolucionarios junto a su clase y el conjunto de nuestro pueblo vayan encontrando en el terreno de la lucha de clases. Por tal motivo no apresuramos opinión sobre las formas que debería tomar ese polo, concebido como unidad de la izquierda revolucionaria; ¿Será un solo partido, un movimiento, una alianza u otras formas? ¿Será una coordinación permanente? Seguramente, como siempre ocurre, la realidad será más rica que cualquier teoría. La izquierda tiene hoy la responsabilidad histórica de acortar el sufrimiento de nuestros pueblos. La globalización capitalista ha llevado, paradójicamente, a una crisis que muchos la definen como terminal. Solo será terminal si los pueblos terminan con el capitalismo. También el capitalismo está llevando a la humanidad a su desaparición. La destrucción del equilibrio ecológico, con el agotamiento y contaminación rápida de los recursos naturales y el consecuente calentamiento global así lo marcan. Si históricamente la lucha fue por terminar con la explotación del hombre por el hombre, terminar con las injusticias y crear un mundo de hombres libres, hoy se agrega la urgente necesidad de lograrlo para garantizar la continuidad de la especie. Cualquiera sea la forma que adopte ese polo socialista y revolucionario, solo podrá afrontar los desafíos de la revolución, si en su conformación juega un papel de vanguardia un partido Marxista Leninista, con todos los atributos necesarios para guiar al proletariado y sus aliados en todos los terrenos de la lucha de clases. También se puede especular que ese polo revolucionario sea el propio partido Marxista-Leninista, situación poco probable dado el carácter disperso de la cultura socialista en nuestro país. Como parte de estos atributos estarán, no solo la capacidad de construir subjetividad revolucionaria y socialista, también deberá tener la capacidad de afrontar la labor clandestina y la lucha armada, afín de dirigir al pueblo en armas para doblegar la resistencia de la burguesía. En este punto debemos remarcar que nuestra misión y la del partido revolucionario que queremos conformar no es transformar la superestructura de sistema burgués. Nosotros queremos destruir ese sistema y los modos de producción que le dan vida. La cuestión germinal, entonces, es cómo generar las condiciones subjetivas. Y es allí donde comienzan las responsabilidades de los revolucionarios para tratar de abordar con humildad, con sabiduría y en relación dialéctica los procesos históricos. Para nosotros, la lucha por la reivindicación de los derechos de los trabajadores y el pueblo no produce en sí misma conciencia revolucionaria. Hace falta el factor político. En el fragor de la lucha económica, el partido revolucionario debe ir vinculando las mismas con la lucha política, elevando el nivel de conciencia de la clase, para llevarlo “de clase en si a clase para si”. Aparece entonces un debate hoy vigente en diversos sectores de la izquierda y en especial en el movimiento piquetero y las asambleas populares. Es la confusión entre partido y movimiento. Suele asignarse al movimiento social el rol de partido o al partido el rol de este. En los últimos años han surgido diversas ideas novedosas, como aquella de que no hay que luchar por el poder, concepciones basistas, movimientismo social apolítico, horizontalismo político, etc. La mayoría de estas ideas tienen momentos de mayor difusión y otros de decrecimientos según la dinámica de formación y desaparición de los grupos que las sustentan y las necesidades que el sistema de dominación tenga, en cuanto a crear falsos ejes de debate en el movimiento popular. En nuestro país el principal debate, en este sentido, ha sido y es el del falso antagonismo entre lo social y lo político. Son ejemplo de ello los movimientos sociales asistencialistas apolíticos y también el de los movimientos sociales que hipócritamente están contra los partidos políticos de izquierda, tanto la reformista como la revolucionaria, desde un posicionamiento definidamente político, tanto organizacional (organización celular) como filosófico (marxistas). Esto está evidenciado en algunas “asambleas populares”, algunos grupos piqueteros y en sectores del movimiento sindical. En la mayoría de los casos se esconde el personalismo y el posibilismo socialdemócrata como resultado de frustraciones algunas veces individuales y las más colectivas y con fuerte influencia pequeño burguesa. Por ello decimos que el partido es el peldaño superior en la conciencia de clase. Es por eso, el que puede superar las limitaciones de los movimientos sociales, que condenan a la frustración a los mejores hombres de la clase obrera, que en su lucha económica no encuentran perspectiva de soluciones definitivas, imponiéndose finalmente la burguesía con su poder de corrupción y cooptación. {mospagebreak} El Problema Del Poder Para ser revolucionarios hay que encarar el problema fundamental que es el del poder y todos los esfuerzos deben apuntar en esa dirección. Recordamos por este motivo las palabras de Schafik Handal.: “El abecedario del marxismo-leninismo enseña que el problema fundamental de la revolución es el problema del poder; el alejamiento en la práctica de esta verdad es, a nuestro juicio, uno de los factores principales que, de no corregir a tiempo, podría habernos dejado fuera de la línea delantera de la revolución salvadoreña.” El problema del poder es si la burguesía continúa con el manejo del mismo o si el proletariado lo toma en sus manos. El tema es si el proletariado ejerce la hegemonía sobre el resto de los sectores que la acompañan o si por el contrario hace seguidismo de la burguesía en pos de una vana mejoría de las condiciones de vida. Hablamos de hegemonía del proletariado en la sociedad y no de determinada fuerza política de izquierda en su propio campo, como cuando estas realizan unidades, siempre que las mismas les sean favorables quedando afuera el proletariado.
Partido De Cuadros La hegemonía de la clase obrera es inalcanzable sin la presencia de un partido Marxista-Leninista que la dirija hacia su misión histórica y este no podrá cumplir con su rol si no se conforma como un partido de cuadros, formados en la filosofía de Marx, Engels, Lenin y todos los aportes que apoyándose en estos y en la experiencia histórica posterior, enriquecieron la teoría, la vivificaron y continúan haciéndolo para poder afrontar los desafíos del capitalismo del siglo XXI. Estos cuadros deberán tener una ética y una actitud moral revolucionaria que los distingan de la cultura dominante de la moral burguesa. No se trata de formar hombres irreales, imposibles en el mundo real, pero si revolucionarios que tengan la mirada en el hombre nuevo y una actitud guevarista donde la solidaridad, la fraternidad, el compromiso, la coherencia entre el decir y el hacer, y el ardor combativo sean visualizados por el resto del proletariado, como virtudes alcanzables por ellos mismos. Estos cuadros, lo mejor de la clase, serán sus dirigentes, en las fábricas, en las barriadas, en los campos, en las universidades y ahí donde la lucha de clase se desarrolle. Deberá ser, si un partido de cuadros, pero fuertemente desarrollado y arraigado en la masa, y muy distinto a un partido de secta, autoproclamado y enajenado de la cultura popular y de la vida proletaria. Proponemos entonces una organización cuyo objetivo sea la lucha por el poder desde una perspectiva de clase, basada en la ideología del proletariado. Que se plantee como premisa construir referencialidad y legitimidad ante el pueblo, constituyéndose en vehículo y continente de sus sueños, sus reclamos, sus reivindicaciones y sus luchas, esas que nos permitan a la vez generar el poder popular necesario para aspirar a lograr aquellos cambios revolucionarios que son nuestro objetivo. Una organización que asuma la tarea fundamental de trabajar por la unidad de la izquierda revolucionaria y el campo popular. Una organización que esté en condiciones de dar batalla en todo terreno donde se desarrolle la lucha de clases. Si la perspectiva es entonces que la violencia represiva aparecerá indefectiblemente con el aumento de las luchas, la fuerza revolucionaria debe estar preparada, no solo con cuadros especializados, sino que los organismos básicos deben tener los atributos necesarios para afrontar la lucha de clases en todos los escenarios y cada militante la preparación adecuada a sus posibilidades y a las necesidades de su organismo. Es por ello importante; para poder darle un curso favorable a una situación revolucionaria, contar con una vanguardia preparada y decidida para dirigir al proletariado y sus aliados hacia la toma del poder. Al decir de Gramsci: “El elemento decisivo de toda situación es la fuerza permanente organizada y predispuesta desde largo tiempo, que se puede hacer avanzar cuando se juzga que una situación es favorable (y es favorable solo en la medida en que una fuerza tal existe y está impregnada de ardor combativo). Es por ello una tarea esencial la de velar sistemática y pacientemente por formar, desarrollar y tornar cada vez mas homogénea, compacta y consciente de si misma esa fuerza”
Por Una Nueva Hegemonía Para que una crisis de autoridad o en la hegemonía desemboque en una crisis orgánica y en una situación revolucionaria, se hace necesario que se haya constituido un cambio en la subjetividad popular y esté emergiendo una nueva hegemonía, constituyéndose un nuevo bloque histórico con el proletariado en el centro y dirigido por su vanguardia. Esa nueva hegemonía tomará la forma de la “dictadura del proletariado” removiendo las instituciones burguesas parlamentarismo, sistema judicial, fuerzas armadas y policiales, etc., para ir instalando formas de democracia participativa que aseguren al hombre el ejercicio pleno de la libertad, en un marco de igualdad y solidaridad. Esa nueva hegemonía tomará la forma de la “dictadura del proletariado” removiendo las instituciones burguesas parlamentarismo, sistema judicial, fuerzas armadas y policiales, etc., para ir instalando formas de democracia participativa que aseguren al hombre el ejercicio pleno de la libertad, en un marco de igualdad, fraternidad y solidaridad. La gran tarea es entonces el cambio en la subjetividad popular y en especial el cambio en la conciencia de la clase obrera para que pueda jugar el rol revolucionario. Hacia allí debemos enfocar todas nuestras energías. Esta es la gran tarea teórico práctica, digna de los marxistas leninistas, sacar conclusiones permanentes del resultado de las construcciones políticas y sociales, sus luchas, sus avances y retrocesos, para luego volver a la práctica superadora. La construcción de poder popular autónomo, que valla prefigurando lo nuevo por nacer, debiera estar en el debate permanente y presente en la construcción del día a día; esto no es tarea solamente para “intelectuales lúcidos” es tarea de la militancia Proponemos para la discusión congresal, una serie de normas mínimas con el objetivo de avanzar en las definiciones y ordenamiento interno de la fuerza que nos proponemos construir. Hablamos de normas y no de estatuto, pues pensamos que las mismas deben estar en correspondencia con el grado de desarrollo que hemos alcanzado en dicha construcción, al momento de ser aprobadas las mismas. Que sean normas, no significa que su cumplimiento y observancia no sea obligatorio por parte de todos los miembros de la fuerza. Los sucesivos Congresos, de hecho podrán cambiar, ampliar y mejorar las mismas, hasta llegar a dotarnos de un estatuto que regule y refleje todos los aspectos de nuestra organización que logremos construir. NUESTRA FUERZA/ O PARTIDO Art 1° Nuestra organización se basa en el Marxismo-Leninismo. Adopta como principios fundamentales de su ideología los principios filosóficos, económicos y políticos elaborados por las distintas generaciones revolucionarias a lo largo de mas de un siglo y medio de luchas. Asume y se inspira en toda la larga experiencia de lucha de la clase obrera a nivel internacional y nacional. Art 2° Nuestra organización estará conformada por cuadros formados en estos principios. Por lo tanto constituye una obligación primordial, individual y colectiva, el estudio permanente de la teoría revolucionaria, el análisis y la elaboración para su aplicación a la realidad nacional, y el análisis critico y autocritico, sobre los resultados obtenidos a nivel nacional e internacional en la aplicación de dicha teoría en los procesos de transformación social. Art. 3° Nuestra organización en su vida interna, será irreconciliable frente a cualquier forma de discriminación por razones de raza, sexo, nacionalidad o cualquier otra forma que la misma se manifieste. Defenderá en todos los terrenos el internacionalismo proletario y el carácter socialista de la revolución en nuestro País. QUIENES SON MIEMBROS DE NUESTRA ORGANIZACIÓN Art. 4° Son miembros de nuestra fuerza los militantes que formen parte de una célula y participen regularmente de sus reuniones, apliquen la línea política decidida por los Congresos, difundan la prensa y propaganda y coticen regularmente en la misma. Constituyen obligaciones de los miembros de la organización. a. Asistir puntualmente a las reuniones de su organismo y llevar a la practica las tareas que allí se decidan. b. Tener una actitud implacable frente al enemigo de clase c. Fomentar el estudio individual y colectivo. Luchar decididamente contra cualquier rasgo de personalismo, caudillismo o burocratismo que pretenda reemplazar el método de dirección colectiva en cualquier nivel de nuestra organización. d. Ser franco, leal y solidario con sus compañeros. Actuar con modestia y escuchar las distintas opiniones. Plantear sin ningún tipo de reservas sus puntos de vista ante el colectivo. No ocultar sus opiniones, ni fomentar discordias por cuestiones personales. Constituyen derechos de los miembros de la organización. a. Participar en la elaboración de la línea partidaria y en la determinación de las tareas para llevarla a la practica. b. Elegir y ser elegido por los compañeros para ocupar distintas responsabilidades. c. Exigir balances periódicos al resto de los compañeros en lo que hace a sus responsabilidades individuales y colectivas. El militante de la organización deberá estudiar y aplicar de manera viva el marxismo-leninismo. Será su preocupación central trabajar, ligarse y luchar con y junto a las masas. Observar un correcto comportamiento moral y utilizar la critica y la autocrítica para fortalecer el desarrollo y fortalecimiento de la organización. Art 5° Se considera como aspirante a ingresar a nuestra organización a todo compañero que haya sido presentado por un militante de la organización y cuya incorporación haya sido decidida colectivamente por el organismo. Los aspirantes participaran de las reuniones con voz y sin voto. Durante el periodo de prueba, no podrán ser designados en tareas de responsabilidad, pero si tendrán todas las obligaciones del resto de los compañero SOBRE LA COMPOSICIÓN ORGANICA DE LA FUERZA Art. 6° Los organismos dirección de nuestra fuerza son : La Dirección Nacional, Los Comités Provinciales o Regionales, los Zonales y las Células. Art 7 La Dirección Nacional es la máxima instancia de dirección entre Congreso y Congreso. Es designada por el mismo, y es responsable frente al conjunto de la organización por la correcta aplicación de la línea resulta por el mismo. El número de sus integrantes será resuelto por el propio Congreso. Art 8° La Dirección Nacional tiene la obligación de rendir cuentas de su actuación ante el Congreso de la organización. Deberá reunirse como mínimo cada dos meses. Designara de su seno un Comité Ejecutivo que será el encargado del seguimiento de las cuestiones diarias. Tal como su nombre lo indica, este CE, ejecutara las tareas decididas por la Dirección Nacional, no estando autorizado a modificar dichas decisiones. Art 9° La Dirección Nacional, tiene a su cargo la edición de la prensa partidaria y demás materiales regulares de la organización. Organizara las escuelas y cursos de carácter nacional, organizara las finanzas nacionales y demás recursos. Tendrá bajo su responsabilidad las relaciones internacionales con otras fuerzas revolucionarias y amigas. {mospagebreak} DE LOS COMITES PROVINCIALES O REGIONALES Art 10° Los Comités Provinciales, tendrán como responsabilidad la aplicación de la línea política resuelta en el Congreso dentro de su ámbito de actuación, tomando en cuenta las especificidades del lugar. El número de sus integrantes será resuelto por la asamblea Provincial. Organizaran sus propias escuelas y editaran propaganda reflejando nuestras propuestas para la Provincia en cuestión. Art 11° Dentro de una misma Provincia o entre dos y mas zonas de distintas Provincias se podrán constituir Comités Regionales teniendo en cuenta las similitudes productivas, la presencia de concentraciones obreras, campesinas o estudiantiles. Los límites geográficos entre Provincias, no significan que nosotros debamos adaptarnos a ellos en nuestro trabajo. Las responsabilidades y formas organizativas de dichos Regionales, son iguales a los de los Comité Provinciales. LOS ZONALES Los Comités Zonales se constituirán cuando en un barrio o ciudad existan tres o mas células como mínimo. Dirigirán la aplicación de la línea partidaria en su ámbito de actuación y determinaran las tareas para llevarlas a la practica. Orgánicamente dependen de los Comités Provinciales o Regionales, y en caso de que estos aun no estén constituidos de la Dirección Nacional. LAS CELULAS Art 12° Las células son el organismo básico de nuestra organización. Se podrán constituir por fabricas, gremios, lugar de estudio y territorio. El número de sus integrantes podrá variar entre 3 y 6 miembros. Estos miembros, no necesariamente deben pertenecer a dichos lugares. Dada la importancia política que un lugar puede tener para nuestra organización, las direcciones de la zona pueden designar compañeros para integrar o reforzar dichas células. Las mismas, aunque actúen en una misma zona deben hacer todos los esfuerzos para mantener la compartimentación. La célula es el eslabón principal y decisivo en nuestro contacto con las masas, ellas deben ganar a nuevos militantes e incorporar a los aspirantes. Son los organismos a través de los cuales nuestra organización actúa entre las masas, capta sus necesidades y estados de animo. La célula ocupa la primera línea de batalla en la disputa ideológica y política de las masas. Es el lugar principal de articulación de la teoría con la practica y por lo tanto permiten verificar la justeza o no de nuestra línea política. La asamblea de la célula, es la que designa las responsabilidades que tendrá cada compañero en la misma. SOBRE EL CONGRESO DE LA FUERZA El Congreso es la máxima instancia de decisión de nuestra organización. El mismo establece la línea política, las alianzas, las tareas y designa a la Dirección Nacional hasta el próximo Congreso de la organización. Ninguna decisión que por su importancia afecte la vida, la política y la moral de la misma puede tomarse al margen del mismo. Art13° El Congreso se reunirá como mínimo cada dos o tres años en sesiones ordinarias. En caso que acontecimientos políticos, hagan necesario tomar decisiones de importancia para el conjunto de la Organización, la Dirección Nacional o a pedido del 30% de los organismos, se podrá convocar a un Congreso extraordinario. Art14° Los delegados al Congreso se designaran en las asambleas de las células y serán responsables ante el conjunto de la organización por las decisiones que allí tomen. Art15° Las resoluciones del Congreso son de cumplimiento obligatorio para todos los miembros de la organización. Solo un nuevo Congreso podrá modificarlas, vetarlas en parte o en su totalidad o reemplazarlas por otras. OBLIGACIONES Y DISPOSICIONES GENERALES Art16° Todas las instancias dirigentes de nuestra organización, desde las células hasta la Dirección Nacional, deberán esforzarse por garantizar, cualquiera sea la situación política, el funcionamiento político de la fuerza. Para ello tendrán que garantizar desde un primer momento, las medidas de seguridad que permitan poner a resguardo del enemigo a la misma. Junto a la vigilancia revolucionaria, deberán aprender a combinar el trabajo legal en las organizaciones de masas, con el trabajo clandestino, combatiendo todo rasgo de liberalismo y autosuficiencia. Art 17° Desde las células hasta la Dirección Nacional, se deben tomar todas las medidas para la formación de cuadros integrales con capacidad para dirigir la lucha en todos los terrenos. Quien descuide o postergue este aspecto, no cumple con su deber revolucionario. Formarse como cuadros integrales y dotarse de los medios de lucha necesarios, es una obligación individual y colectiva irrenunciable e intransferible en todos los niveles. Art18° En nuestra Organización ningún compañero “tiene cargos”, si tiene responsabilidades, que son asignadas por los compañeros en elecciones democráticas en cada instancia orgánica. Estas responsabilidades podrán ser revocadas en cualquier momento por los mismos compañeros que la asignaron. Para esto es suficiente con el voto de la mitad mas uno de los miembros del organismo correspondiente. Art 19° Los organismos dirigentes a todos los niveles, podrán funcionar y tomar decisiones, con la presencia de la mitad mas uno de sus integrantes. Estas decisiones serán obligatorias para el resto de los miembros de dicho organismo. En caso de producirse bajas, cualquiera que sea la razón de ellas, los organismos podrán reemplazar a dichos compañeros designando transitoriamente a otros. SOBRE EL CENTRALISMO DEMOCRATICO Art 20° La vida interna de nuestra organización se rige por el centralismo democrático. Esto significa que se debe garantizar las mas amplía participación de todos los miembros de la organización en la elaboración de la línea política, como así también el mas amplio control en las actividades partidarias. El centralismo democrático debe combinar las mas amplia discusión, con el cumplimiento obligatorio por parte de todos de las decisiones adoptadas colectivamente. Significa la aceptación por parte de la minoría de las decisiones tomadas por la mayoría de los compañeros. Art 21° Lo anterior no significa que los compañeros que circunstancialmente puedan quedar en minoría deban renunciar a sus ideas. Por el contrario, tienen pleno derecho a sostenerlas y defenderlas en todas las instancias orgánicas. Muchas veces la experiencia del movimiento revolucionario demostró que una minoría tenia la razón frente a la mayoría. Lo que si tienen es la obligación de cumplir con las resoluciones adoptadas, y si lo creen necesario pueden dejar constancia de su posición frente a cualquier problema.
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